FESTIVALFFF2007: La centralización de la vanguardia

septiembre 3, 2009 por  
Articulos

Festivalfff1

Tomando el nombre de “Motor Principal de la Música de Vanguardia Ecuatoriana”, llegó la 4ta edición del Festivalfff. Concierto característico de la ciudad de Ambato, que incorpora otro significado a las festividades de carnaval, consiguiendo cada año obtener un mayor eco en el medio local e internacional, gracias a un arduo trabajo y clara visión del mismo.

Retraso de 2 horas, Arcano 18 y Detonador abrieron el evento. Sonidos urbanos, apropiadas bases drum & bass acompañadas de grabaciones y enfermizos samplers dieron un aire de frescura al evento con una tendencia poco conocida en nuestro medio.

Festivalfff2Fusión Mutágeno fueron los próximos en salir al escenario, presentando temas de su material “volátil”.
A pesar de que el movimiento hip-hop en esta ciudad se encuentra en constante evolución, el público se mostró distante ante la puesta en escena de la banda, hecho que repercutió para que Tato Mc de muestras de inconformidad. El resultado… una presentación de poca credibilidad.
Una de las bandas pilares del fuerte movimiento neo-punk que se ha venido gestando en la ciudad de Guayaquil, continuó con la programación que en forma de volante me fue entregado.
Con más de 10 años de carrera GOE dio apertura a su presentación con un intro de guitarras bastante melódicas, que dan muestra del nuevo camino musical que esta tomando la banda. Bastante fuerte para ser neo-punk puro, demasiado suave para ser metal-melódico. Su buena interacción con el público ambateño y su gran dinamismo en tablas consiguió prender definitivamente el festivalfff 2007.

Colapso fue la siguiente banda invitada en presentarse, en lo que sería una calurosa tarde. Con un fuerte apego al death metal melódico y metal técnico, la banda presento su actual trabajo, con una poderosa intervención que estuvo en su mayor parte acompañada por un mosh constante.

Ya en la mitad del Festivalfff, llego una banda que fue partícipe de los inicios de la música alternativa de Ambato y de todo el país. Manteniéndose de pie y rebelde un emotivo Mama Vudú presento temas nuevos al igual que otros ya clásicos; esta vez modificados e influenciados por una corriente electrónica, ampliando el matiz sonoro  de sus temas, dando como resultado una presentación única e innovadora.
Despliegue de jazz-fusión, virtuosismo, cover a Slayer… fueron suficientes para abrir el oído a una escena alternativa tolerante, Rarefacción el culpable.

Festivalfff3Los siguientes en subir a tablas fueron los colombianos Dub Killer Combo, colectivo bogotano que estuvo el anterior año presentándose en el Rock al Parque demostrando su amplio manejo de géneros que van desde el reggae dub, pasando por el hip hop y drum&bass; los cuales supieron llenar de energía a un público que no se apaga, pese a que la noche caía.

Sudakaya continuó en la línea del reggae, presentándonos nuevos temas que saldrán en su nuevo álbum, mismos que sonaban con tintes más amplios de fusión, calipso e inclusive salsa. No sorprendieron pero mantuvieron las expectativas por tercer año dentro del evento.
Nuevos 20 minutos de retraso, la noche ya había llegado, tres hombres con trajes azules (tipo mecánico) pisaron el escenario, Disco Patirama, fue el primer tema con que los Mexicanos Telefúnka, abrieron su show cargado de luces, electrónica y pasión instrumental. Motel, Electroshock, Control Remoto, fueron algunos de los temas que interpretaron.

Así mientras la noche avanza, Rocola Bacalao sonaba en un show nuevo, más traía una semana de desgaste. Seguían sonando los vientos y dando paso al eco se cerraba la edición 2007 del festivalfff.  Evento que ya marco un rumbo novedoso en lo que respecta a conciertos gratuitos al aire libre, presentando un nuevo patrón para lo que se avecina dentro de los próximos años.

Por: Xavier Krisley

QUITOFEST 2006: La estocada del Quitofest

septiembre 3, 2009 por  
Articulos

Quitofest1

Yo no sé lo que les parezca a ustedes – aunque puedo imaginarlo-, pero para mí lo único que salva a las anodinas festividades de Quito, es el QuitoFest. Y como para no sonar especulativo digamos que, al menos para unas 40 mil personas (entre quiteños, residentes en Quito y afuereños que cada año llegan exclusivamente al festival; niños, adolescentes y adultos, mujeres y hombres de todo estrato socioeconómico) que no gustan de usar sombreros de Panamá -¿o de Montecristi?-, de paño o de cowboy y de tomar Moscatel en bota de cuero para sentirse por algunos días embebidos por el espíritu caricaturesco de su frustrada herencia ibérica, y eso mientras observan cómo un toro se vuelve burla de un torero con la arrogancia ceñida al alma como las panties rosadas a su pubis matador, el QuitoFest es, digamos, el único espacio masivo de construcción identitaria alejado de costumbrismos colonialistas; de producción, promoción y proyección cultural sin fines de lucro, y de pretensiones beneficiosas para un conglomerado humano que, a diferencia de las ferias del gran poder taurino apoyadas sin cabildeos por los estamentos de la gestión pública y la información, suele recibir de parte de las instituciones establecidas para la promoción cultural, poco más que lo mínimo y así, bajo el pretexto de la inclusión, complacer a esos otros que caminan por la vereda del frente. Como si se tratara de una dádiva.

Siempre, el movimiento de la música independiente del Ecuador ha sido la bestia tambaleante, proclive a fallecer por no ser indispensable para una estructura administrativa que prioriza en su agenda “cultural” los festejos de incoherencia tradicional, de vacuidad identificativa y de deleznable relevancia futura en términos de producción artística. Evidentemente el rock no genera los millones que sí las corridas. Lo que no entienden los encargados es que espacios como el del QuitoFest, aparte de permitir la manifestación musical diversa y tolerante, ergo, de verosímil acción integradora, es una plataforma que, de ser incentivada en la medida de su importancia colectiva, bien podría significar la pauta de un empoderamiento discursivo de quienes también tenemos algo que plantear desde la música y desde la palabra. Desde nuestra estética, por supuesto. Desde esa ética que a veces desestabiliza.
La música –y en general la creación artística independiente- ha rendido circunvalando la ausencia de políticas en materia cultural y por debajo del mainstream de la algarabía futbolística, y así, a pesar de los eternos ¡ole! oficiales, ha sabido mantener resonantes las distorsiones de sus esfuerzos entre la gente preocupada. Y en esto ya vamos años.

“…entre la obligación (del Estado) de generar espacios y velar por un desarrollo cultural en la diversidad, y cualquier forma de imposición del “valor oficial” de la cultura, hay una distancia enorme”. (CARÁMBULA, Gonzalo, La creación cultural desde el consumidor, FLACSO virtual, Argentina, 2006)

Como para formalizar esa presencia y agrupar las tendencias sobre una misma tarima, y así encarar las escenas internacionales con la fuerza de un solo movimiento, el QuitoFest se creó hace cuatro años de la convicción de cuatro practicantes de la gestión musical. Álvaro Ruiz y Edgar Castellanos, miembros de la banda rockera Mamá Vudú, y Rodrigo Padilla y Jalal Dubois, gestores culturales y personajes mediáticos, advirtieron la necesidad de montar un festival que permitiera a todas esas bandas locales mostrar su trabajo frente a la mayor cantidad de público que se reúne al año en un evento de esta naturaleza con acceso gratuito; y a los grupos extranjeros que comulgan con el proyecto más por la difusión que por los dividendos, acceder a un mercado y a un público con el que – en la mayoría de los casos- no habían tenido contacto directo.

Quitofest2Así, el cuarto festival consecutivo se desarrolló con el profesionalismo y la gestión operativa evolucionada, dando cuenta de un proceso maduro de estabilización, tanto en el sentido estricto de organización como de consolidación de un espacio de aglutinamiento social –preponderantemente juvenil- en el que organismos e instituciones oficiales encontraron importante y deseable la transmisión de mensajes de contenido social. De ese modo, la Secretaría Técnica del Frente Social (entidad gubernamental), la división de lucha contra el SIDA y la que vela por la igualdad de géneros de la Organización de las Naciones Unidas; el Ministerio del Trabajo, el Programa del Muchacho Trabajador, entre otras entidades, encontraron, al fin, una vía de comunicación alterna para los estudios anuales que, tras los respectivos discursos de presentación, suelen terminan archivados como teoría de consulta estadística en los anaqueles institucionales.

Mensajes por la prevención del HIV, por el derecho a puestos de trabajo de los jóvenes en edad legal para trabajar, y por la erradicación de las peores formas de trabajo infantil, entre otras, fueron las consignas que desde los stands de información o desde la tarima a través de las palabras de los músicos, se dispersaron entre el público para demostrar que, incluso por la oficialidad, un espacio como el QuitoFest puede ser aprovechado cuando se tiene un ápice de creatividad para manejar la comunicación, y otro poco de iniciativa para desechar los prejuicios.

La primera jornada, como ya es costumbre, se dedicó al rubro de los pesos pesados. Los más de 30 mil vatios de salida y la tarima de 20 x 15 metros fueron inaugurados por el power core de Madbrain, y la gente ya demostró que la tarde iba a ponerse dura. Curare, una de las bandas más intensas que a mi gusto ha sacado la cabeza en este año, volvió a armar un show tan emotivo como el de la Fiesta de la Música. Con su montaje, los sanjuanes y los albazos en la amalgama con el hardcore adoptan una dimensión verosímil, tan sentida como en sus formas tradicionales, pero de potencia ulterior.

Descomunal se mantiene como una de las más populares y respetadas por la sencilla razón de que su puesta en escena es, ante todo, carente de artificios. Su postura recia es la proyección de su conciencia. Al menos, eso dejan ver.

Quitofest3Likaón es de la camada de los veteranos del metal, por lo menos de los que se han mantenido. 11 años en escena hablan, en lo mínimo, de la constancia aplicada a fondo. La del metal es aún más, una subtribu en eso del underground: la autogestión su emblema, el margen su hogar.

Los californianos Death by Stereo se metieron con el público directamente: el cantante se lanzó al pogo popular y con eso la gente ya los incluyó en los highlights de la tarde.

Total Death es otra esfinge de la vieja guardia, llevan 15 años despostillando platillos y pocos lo sabían. Es otra de las cosas que logra el festival: develar públicamente vidas musicales.

En el backstage la cosa se calentaba en repunte a la lluvia que cumplió su amenaza. Unos colombianos buscaban trago antes de subirse al ring, pero casualmente nada líquido circulaba alrededor. Se subieron igual, y el personal del metal que los conoce desde hace años, estalló con las camisetas negras empapadas de furia. El cantante de Masacre habla, lo hace como cualquiera, con la voz de la naturaleza, proclama unidad entre los pueblos de América, pero cuando canta su voz se vuelve la de un dragón. Y cuál es la novedad. Ninguna. Solo que no deja de causarme extrañeza la bipolaridad vocal y de posturas. La vena integracionista del latino en la guturalidad ardiente del diafragma, y luego, tras bastidores, la confesión de que el presidente Uribe le parece “dentro de lo peor, lo mejor”. Yo no sé.
Por atrás la niebla se espesa. En la antesala de los camerinos la gente se guarece de la llovizna y en uno de ellos, completamente solo, con las manos en los bolsillos y cubierto el rostro por una capucha, está el gordo de los alaridos más salvajes del hardcore punk. Frente a frente es como un oso de peluche afable y customizado, con los piercings y los tatuajes a la altura de su potencia escénica. Sobre las tablas él y su banda son un torbellino devastador que no devastó lo suficiente. Los Ratos de Porao se bajaron antes de hora. Un solo imbécil hubo entre el público que alteró en mal plan el rock and roll. Y nadie hubo para impedirlo.

Día 2: Fusión mutágeno puso las manos en el aire junto a un colectivo que sacó el hip hop de las secuencias y le puso guitarra funkera, percusiones prudentes y scratches cortantes. Guanaco saltó al micro y los franceses de La Caution que ya habían arribado le pusieron ojo a ese flow particular. Luego, cuando en la noche final, por alguna razón extraña los franceses terminaron en mi casa con una botella de Appleton sobre la mesa, me comentaron que les gustó el hip hop ambateño y en particular el rapeo del cantante de Sudakaya, pero que les llamó la atención el nivel bajo del volumen al que sonaban sus pistas. Y es que claro, cuando ellos subieron al escenario, sus secuencias se treparon casi al doble de potencia. Los bajos dejaban una huella dilatada en el interior del pecho, y sus rimas aceleradas, a pesar de la metralla lingüística ajena, buena espina soltaron: “it ´s all about the vibe”, dijo el rapero NikkFurie.

Alicia se tiró por el parabrisas y por el lado de la fórmula juvenil del rock. De estar en México ya engrosarían la camada de Panda y de División Minúscula en eso del postgrunge para adolescentes melancólicos.

Quitofest4Alma Rasta, la buena sorpresa del festival. Su onda volatilizó la tarde, el público se enganchó, pidió más y lo obtuvo, pero eso retrasó la programación. Buen feeling de reggae crudo mientras el personal de escenario empezaba a preocuparse por el cronograma atrasado. Y yo sigo preguntándome: ¿de dónde salieron todos esos rastas que pregonan el Jah vibrazion a 2800 metros sobre el nivel del mar?

La electrónica se hace en vivo, con los aparatos precisos y sin las poses de los divos de las mezclas. F415 sabe de manipulación tecnológica.

Se viene la lluvia. Por ahí calienta un fruncido de trenzas azules que parece dispuesto a incendiar el escenario. Pero yo ya lo conocía. En Rock al Parque, el festival de los festivales en América Latina, el organizado por la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Instituto Distrital de Cultura y Turismo; el que es promocionado por el Gobierno como destino turístico y el que, para dar un dato, tiene la dirección www.rockalparque.gov.co, ahí mismo, yo ya lo había visto, con igual intención de comerse al público, pero allá, como aquí, sin poder lograrlo. Su experimentación es interesante y los resultados, placenteros, pero no para un festival masivo. Objeción, señores del QuitoFest, había otras opciones.

Rocola Bacalao se trepó con el aguacero caído y con la advertencia de recortar su show. La noche se venía y aún faltaban dos duros. La noche se vino sobre la tarima. Flojo monitoreo y un amplificador de guitarra que se quemó, pero una vez más, el público, tan generoso y tan permisivo.

Volvieron los jefes. La banda de culto en vida está como recargada de coraje. Con respeto máximo a Paúl Segovia, Lucho Pelucho es un maldito de las cuerdas. Franco ha sabido cantar. Igor es el plazuela rabioso de siempre. Sal y Mileto es el papá.

Quien pensó que sin Fidel Nadal Todos Tus Muertos fenecería, bastante que se equivocó. Ni falta que hace. El pequeño Pablito –actual y único cantante- se retuerce en adrenalina, juguetea con una capoeira punkera y se interioriza acurrucándose bajo la batería para desearle pronta muerte a Pinochet (tus plegarias fueron escuchadas, Pablito). Las luces no programadas se encienden y dejan ver en perspectiva a los valientes que soportaron la lluvia y el descontrol. Son los hijos del rock and roll que insisten con el mosh. Unas llamas de artificio brotan de unos generadores que anuncian PELIGRO mientras la batería acelera el traqueteo del punk. En lo que se extinguen las chispas, mi memoria recrea el estribillo de un nuevo merengue-hardcore de los Muertos: …que cada quien hable en su lengua / la que sea / que cada quien vaya a donde quiera / que cada quien cruce la frontera / la que sea… y la cuarta edición se cierra.

Por la madrugada, presa de la curiosidad y del whiskey, me lanzo:

- Pablito, ¿cuál es la relación de Todos Tus Muertos con Fidel Nadal?

- Ninguna, no tenemos nada que ver con él.

- En una biografía de Manu Chao que leí, él cuenta que rompió relaciones con Fidel Nadal porque éste de pronto asomó con ciertos “arranques fasistoides”…

- Es verdad, ese tipo es un facho.

Por: Santiago Rosero*

*Corresponsal en Ecuador de Rolling Stone

Elrestoesmio.blogspot.com

CURSOR: Podcast N 7

septiembre 2, 2009 por  
Cursor Podcast

cursorpodcast7

CURSOR # 07 / Séptima emisión del podcast quincenal de Cursor.

En este episodio va a sonar:

The Black Keys

Señor Loop

Choc Quib Town

Gran Clan

Natalia Lafourcade

Intoxicados

Death Cab for Cutie

Niñosaurios

The rapture

Rocola Bacalao

ESCUCHALO…

ROCOLA BACALAO: “Los músicos ecuatorianos no tienen nada que envidiar a los extranjeros”

agosto 31, 2009 por  
Entrevistas

RocolaBacalao1

Galo Pozo, integrante de Rocola Bacalao, habla sobre los inicios de la banda, sus influencias, su particular estilo de llegar a la gente, sus proyectos y la producción de su nuevo disco.

A un paso de extender su mercado musical con la producción de su nuevo disco, los Rocola Bacalao siguen ultimando detalles antes de su lanzamiento. De la manera más divertida, han sabido llegar a los oídos de miles de seguidores que esperan con ansias escuchar los nuevos temas. Las letras de sus canciones parecen tomadas de una tira cómica que refleja detalladamente la realidad social, y como un imán de niños y jóvenes, se valen de acordes para construir país desde un estudio de grabación.

¿Hacia quiénes está dirigida su música?

¡Hacia todo el mundo! La gran mayoría son jóvenes entre 13 y 25 años, pero también nos escuchan un montón de niños. Por lo tanto, hablar de una edad específica a la que va dirigida nuestra música resulta muy complicado.

¿Se consideran una banda “localista”?

Somos ecuatorianos, es algo que no podemos ni queremos negar. Usamos muchos términos que un extranjero no entendería, pero precisamente en ello radica nuestra autenticidad. Y en lo que se refiere a ser calificados como una banda localista, en este nuevo disco los temas que se tratan, son más globales. Se habla de gobiernos corruptos y de trabajo infantil, problemas sociales que rebasan las fronteras de nuestro país.

RocolaBacalao2¿Cuál es su primer recuerdo musical ecuatoriano?

Definitivamente, “JJ” y “Pueblo Nuevo”, recuerdo a mis padres escuchándolos. El primer concierto al que fui, fue uno de Cacería de Lagartos cuando era “chamito”. No hemos tenido una influencia considerable de otras bandas, pero nuestras favoritas han sido “Sal y Mileto”, “Contravía” y “Mamá Vudú”, aunque su onda no tenga nada que ver con la nuestra.

¿Cómo se maneja el rol de cada uno en la banda?

Los únicos que cumplen un rol específico son Paolo Moncagatta e Iván Mendieta, ya que son los fundadores y manejan muy bien la imagen del grupo. Ellos son los “front man” de los conciertos, pero por lo general cada integrante emplea sus conocimientos al servicio de la banda, puesto que todos tenemos nuestra propia profesión aparte de ser músicos.

¿Qué tiene el nuevo disco para ofrecer a sus seguidores?

Este disco se separa completamente de los anteriores. Esta vez toda la banda quiso poner un sonido mucho más profesional y de ahí surgió la idea de contratar a un productor capaz de lograr un salto cualitativo gigante. Además, vamos a incluir un cd interactivo, en el que se consta el “making of” del disco y en esta ocasión, nos hemos dispuesto a prestarle más atención a la realidad social y a buscar la manera más adecuada de ayudar al país a través de una campaña en contra del trabajo infantil.

¿Qué nombre le pusieron a su nuevo disco?

En principio, el disco se llamó “Infierno”, posteriormente recibimos varias propuestas y finalmente elegimos la más irónica, el disco se llamará “Te quiero como amigo”. El título surgió de un concurso de diseño que organizamos con el fin de que nuestro público se involucrara de manera más directa en la nueva producción.

RocolaBacalao3¿Cómo fue el proceso de grabación?

Primero lo contactamos vía Internet al “Tweety”, nuestro productor. El era la mejor opción y fue muy “bakan” al acoplarse a nuestro presupuesto, aparte de ser una persona muy preparada. Hicimos 27 temas, de los cuales escogimos solo 13. Posteriormente, empezamos a grabar con Nacho Freire, quien se encargó del sonido. Allan Silverman, lidera el proceso de masterización, y ojala podamos realizar un pre-lanzamiento en el QuitoFest.

¿Qué tan complejo es realizar un disco de Rocola Bacalao en el país?
Es muy complejo porque ahora vienen las giras, los viajes, la promoción, lo cual requiere mucho tiempo, y resulta difícil coordinar todas las actividades con la profesión de cada integrante. Sin embargo, es algo que nos apasiona que seguramente sabremos sobrellevar.

¿Tienen alguna estrategia para evadir la piratería de este nuevo disco?

Nuestra principal estrategia ha sido enfocarnos en el entorno del disco, es decir, en la portada, las notas, el cd interactivo, aparte creo yo que nuestra imagen es súper graciosa y en todos nuestros discos vas a encontrar algo más allá de la música.

¿Cómo describirías el movimiento musical ecuatoriano de los últimos 5 años?

Es increíble, yo me acuerdo cuando era “chamo”, había dos o tres bandas, ahora hay un montón. Y lo mejor de todo es que hay mucha gente interesada en poner eso en radio, antes oír a Sal y Mileto en radio… ¡imposible! Varios productores se han dado cuenta que hay mucha gente interesada en la música ecuatoriana, y han organizado más conciertos. En fin, hay un sinnúmero de bandas que son muy buenas, simplemente están allí, esperando su oportunidad.

Por: Fernando Naranjo

« Página anterior