QUITOFEST: Quitofest In situ

Septiembre 4, 2009 por Vanessa Bonilla  
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Este fue un encuentro en el que Plan Arteria compartió con Álvaro Ruiz uno de los fundadores del proyecto Música Joven.

“Ser joven es luchar por tus ideales, por las cosas que te gustan y que quieres. Yo soy joven toda la vida.”
Álvaro Ruiz

Este proyecto nace cuando en el 2003, el tan esperado Agosto Mes de las Artes, una iniciativa del Municipio de Quito se terminó y los espacios del rock, que le había costado muchísimo a la movida ecuatoriana de repente cerraron.

“No había espacios para tocar, así que decidimos iniciar la Fundación Música Joven la que lleva a cabo el proyecto Quitofest. Las personas que conforman esta fundación son Jalal Dobois, Rodrigo Padilla, Edgar Castellanos y Álvaro Ruiz.”

Un par de puntos por aclarar

El Quitofest es el evento más grande que organiza Música Joven, y para muchos es el evento más importante del Ecuador, por la organización y el cartel que cada año mejora y se diversifica.

“Nosotros no queremos hablar de una popularización de la música sino más bien de la culturización de ésta, ya que la música es considerada como cultura pero lastimosamente en el Ecuador no se ha posicionado como evento cultural como si lo ha hecho el cine, la danza, el teatro”.

“En el caso de la música alternativa, ésta ni siquiera esta reflejada ni como cultura, y aún menos aceptada como referente cultural. Para nosotros la música independiente es la mayor muestra de cultura de la juventud y del ser humano en sí”.

“A lo largo del festival las bandas que se han presentado, fue previa recepción de la información sobre ellas. No hacemos convocatorias, ni tenemos reglamentos, lo que hacemos es analizar la música, si es competitiva, profesional  y lo más importante que demuestren que están trabajando”.

“No nos interesa dar espacios a una banda que esta sentada para que le llamen a tocar, se quiere bandas que se gestionaba sus conciertos, se autogestionan su producciones, que van de medio en medio para que su música suene. Como es el caso de Curare, ellos lanzaron su disco e hicieron su concierto con logística y organización propia”

“La logística del QuitoFest es brindar al músico un escenario de calidad, pero al igual los grupos deben responder de la misma forma, muchas de las críticas vienen de esas bandas que no han sido calificadas. No es porque no nos gusten sino porque no han demostrado que son capaces de subirse a un escenario. A lo largo del Quitofest han participado varias bandas y algunas de ellas ya no existen, una de las razones fue que el escenario les quedo grande”.

“Los organizadores reconocemos que existe amistad con bandas que se han presentado en el Quitofest pero se debe al intenso trabajo al que han estado sujetas lo que ha hecho que se presenten en el festival”.

La relación del Quitofest con las juventudes

El Quitofest involucra a las varias juventudes que se reconocen en el entramado social, el festival ha logrado la convivencia entre muchas de estas culturas urbanas y se han creado otras tantas en su contexto, que se han tomado este espacio público como parte vital para su re – encuentro.

quitofest2“La juventud en el Ecuador está en constante crecimiento, pero lastimosamente aquí no hay muchas garantías, y nuestros derechos muchas veces no son respetado. A veces los jóvenes tampoco sabemos que derechos tenemos y desconocemos las leyes que nos protegen. Básicamente falta mucho desde las personas e instituciones que supuestamente tiene que velar por la juventud ya que no le informan ni siquiera de lo que están haciendo por el joven.”

El festival abre diversos espacios con temas de interés juvenil, desde foros, charlas, stands, juegos entre otras opciones para incluir a los asistentes en lógicas variadas. Se ha calculado que 7000 personas estuvieron rotando los foros en el último festival.

“Los temas que se tratan en los foros y espacios del festival son propuestos por los organismos y las instituciones, nosotros aceptamos mientras sean de interés juvenil (trata de persona, equidad de género, VIH, violencia, entre otras).”

“La aceptación de los contenidos por parte de los jóvenes han sido totalmente positivos, los jóvenes se han dado cuenta de que el espacio que se abre cada año en el Quitofest puede ser aprovechado para expresarse, para informarse; es de ellos y de nadie más, porque sienten que en su espacio es más fácil que recepten la información que en un lugar construido por adultos que no le pertenece a los jóvenes (colegio, institución espacio de profesores y padres), es un espacio sin miedos ni tabúes. ”

“Una de las instituciones públicas que se ha tomado este espacio para explicar lo que está haciendo, es el Ministerio de Inclusión Económica y Social con su dependencia la Dirección de Juventud, que ha expuesto ya 2 años explicando que es lo que hacen y como el joven puede beneficiarse de sus servicios. El Ministerio de Trabajo habló hace 2 años sobre temas laborales de los jóvenes”

“El espacio del  festival ha servido para eso, para que no sea solo un concierto, sino un festival donde puedas encontrar música, información, para compartir ideales e ideas.”

Música Joven por dentro

En el presente año la fundación ya tienen un espacio donde trabajar, una infraestructura que les deja seguir con la ejecución de sus proyectos y además proporcionar a jóvenes independientes de un lugar que les permita realizar sus proyectos personales. Como lo hace ahora Sudakaya que ha encontrado un aliado estratégico en Música Joven para impulsar su nuevo trabajo discográfico.

Otro de los proyectos en los que incursionó Música Joven fue “Fiestas  S.A.” en la plaza del Teatro, que se realizaba cada 15 días, los viernes. Fueron 4 fechas, entre las bandas que se presentaron están: The Cassettes y Tanque, Can-Can, Descomunal. “Todo se realizó sin auspicio, nunca se consiguió que alguien nos ayude financieramente con este proyecto”, lastimosamente no siguió porque el presupuesto se desplomó. “Este presupuesto venía de un remanente del Quitofest del año pasado. La fundación no tiene utilidades ni ganancias, todo lo que ingresa por auspicio o donación a Música Joven tiene que ser revertido en el Quitofest o en algún proyecto en el que estemos trabajando, según dictan nuestros estatutos.”

Andando el Quitofest

quitofest3“La única política que tiene el Quitofest es la música y que la gente tenga un espacio para divertirse, expresarse y ver a la banda que quiere. Lo que queremos es ser un festival de la ciudad, del Ecuador.”

El Quito Fest  se ha convertido en mediador entre las bandas nacionales y las bandas extranjeras, se ha abierto un canal para compartir subjetividades, intereses, contactos, en fin un espacio para la retroalimentación. Principalmente de las bandas pesadas (hc, metal), “el solo hecho de que las bandas estén aquí, ha permitido ese intercambio y las bandas extranjeras han visto que las bandas de acá están a un mismo nivel y esto ha hecho que se interesen, se ha logrado contactos, como lo hace la banda Descomunal.”

El Quitofest cada año atraviesa por problemas de variada índole, pero el financiero es el principal problema al que se enfrentan “El apoyo de las firmas comerciales, es difícil porque no creen en nuestro público, en el rock, en nuestro target, hay empresas que el target del festival es preciso para ellos pero no les interesa porque el rock es mal visto, el joven de camiseta negra y pelo largo es mal visto.”

“Los organizadores pensamos que eso debería cambiar, cambiar esa visión del joven rockero, del mismo rock, pero lo vamos logrando poco a poco, a pesar de que este es un proyecto increíble no les interesa.”

“Lo que si hemos encontrado es apoyo en las instituciones estatales y las Naciones Unidad que están totalmente convencidos de que el festival es lo mejor para ellos en el sentido de que miles de jóvenes a los cuales puede llegar su mensaje.”

“En la experiencia del festival podemos hacer un balance entre las cosas que hemos vivido. En general todo es positivo, hay muchas cosas que fallan pero en general la producción, la organización y la logística ha ido bien, porque somos un grupo de gente que está comprometido con el ideal Quitofest porque ponemos todo de si para que todo salga bien. Los problemas que se presentan se arreglan a la marcha.”

“La seguridad del asistente siempre nos ha preocupado, desde los inicios del festival, porque fue pensado como una alternativa para los jóvenes en las fiestas de Quito. Para que estas fiestas no sea un lugar donde vas a tomar y vas a terminar hecho poncho. Es por eso que desde el comienzo hemos tratado de tener un contingente de seguridad que no permita que ingresen bebidas alcohólicas, hacemos un cacheo con la policía, con nuestra seguridad privada, para que no entre licor, ni entren armas. Lastimosamente en Ratos de Porao fue que la policía no estuvo en el lugar, no estuvo en los puestos para chequear a la gente en la entrada.”

“El festival está abierto para música independiente, de diferentes géneros a todo nivel si está bien hecho puede sonar en el Quitofest, puede ir pop pero buen pop.”

Septiembre 19, 20, 21

“Seguramente las bandas que estarán en la próxima edición de este festival serán aquellas con producción discográfica que ha salido este año o en el último semestre del año pasado. No hay nombres porque aún falta mucho por analizar, hasta tener el cartel falta mucho por decidir.”

“No queremos que el Quitofest esté ligado a las fiestas de Quito, nuestros objetivo siempre fue tener espacios alternativos para la música. Además para estas fechas hay demasiados eventos en la ciudad. En las fiestas de Quito todo esta caotizado y la oferta de equipos para la producción, como hay tanta demanda, es más caro. Además el clima es impredecible en diciembre y esto ha causado varios estragos en la producción y logística el festival.”

“Otra de las razones de un cambio de fecha es el hecho de que también se realiza el Quitu Raymi, un festival que esta en crecimiento y no es lógico que en una ciudad tan pequeña se celebren dos festivales grandes. Además el concepto que ellos manejan es totalmente político y por la reivindicación del Quitu milenario. ”

“El Quitofest se realizará ahora en septiembre el 19 es el día del metal, 20 el alternativo, 21 el día de world music. No queremos estar ligados a las fiestas de Quito, no somos un evento que esta a favor o en contra de la fundación española, este proyecto ya lleva 5 años, lo que buscamos es crear una alternativa para los jóvenes en fiestas de Quito, peor justo para estas fechas hay demasiados eventos y la gente esta distraída con cantidad de cosas. ”

Elucubraciones sobre el cartel

Al parecer no se ha confirmado aún las bandas para el Quitofest pero se han mencionado a: Gondwana, Plastilina Mosh, Zoé, Cienfue, Cephalic Carnage, Los amigos Invisibles, Asfixia, Muscaria, Guerrilla Clika, Kaniwara, Humanzee, Los Nietos, Arkabuz, Los pescados, Alicia se tiró por el parabrisas, Can-Can, Mortuum, Decapitados, La Piñata, y Sudakaya. Hay que esperar a ver cuáles serán las bandas que nos harán alucinar este año.

Por: Vanessa Bonilla / Fotos: Darío Granja

QUITOFEST 2006: La estocada del Quitofest

Septiembre 3, 2009 por Plan Arteria  
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Yo no sé lo que les parezca a ustedes – aunque puedo imaginarlo-, pero para mí lo único que salva a las anodinas festividades de Quito, es el QuitoFest. Y como para no sonar especulativo digamos que, al menos para unas 40 mil personas (entre quiteños, residentes en Quito y afuereños que cada año llegan exclusivamente al festival; niños, adolescentes y adultos, mujeres y hombres de todo estrato socioeconómico) que no gustan de usar sombreros de Panamá -¿o de Montecristi?-, de paño o de cowboy y de tomar Moscatel en bota de cuero para sentirse por algunos días embebidos por el espíritu caricaturesco de su frustrada herencia ibérica, y eso mientras observan cómo un toro se vuelve burla de un torero con la arrogancia ceñida al alma como las panties rosadas a su pubis matador, el QuitoFest es, digamos, el único espacio masivo de construcción identitaria alejado de costumbrismos colonialistas; de producción, promoción y proyección cultural sin fines de lucro, y de pretensiones beneficiosas para un conglomerado humano que, a diferencia de las ferias del gran poder taurino apoyadas sin cabildeos por los estamentos de la gestión pública y la información, suele recibir de parte de las instituciones establecidas para la promoción cultural, poco más que lo mínimo y así, bajo el pretexto de la inclusión, complacer a esos otros que caminan por la vereda del frente. Como si se tratara de una dádiva.

Siempre, el movimiento de la música independiente del Ecuador ha sido la bestia tambaleante, proclive a fallecer por no ser indispensable para una estructura administrativa que prioriza en su agenda “cultural” los festejos de incoherencia tradicional, de vacuidad identificativa y de deleznable relevancia futura en términos de producción artística. Evidentemente el rock no genera los millones que sí las corridas. Lo que no entienden los encargados es que espacios como el del QuitoFest, aparte de permitir la manifestación musical diversa y tolerante, ergo, de verosímil acción integradora, es una plataforma que, de ser incentivada en la medida de su importancia colectiva, bien podría significar la pauta de un empoderamiento discursivo de quienes también tenemos algo que plantear desde la música y desde la palabra. Desde nuestra estética, por supuesto. Desde esa ética que a veces desestabiliza.
La música –y en general la creación artística independiente- ha rendido circunvalando la ausencia de políticas en materia cultural y por debajo del mainstream de la algarabía futbolística, y así, a pesar de los eternos ¡ole! oficiales, ha sabido mantener resonantes las distorsiones de sus esfuerzos entre la gente preocupada. Y en esto ya vamos años.

“…entre la obligación (del Estado) de generar espacios y velar por un desarrollo cultural en la diversidad, y cualquier forma de imposición del “valor oficial” de la cultura, hay una distancia enorme”. (CARÁMBULA, Gonzalo, La creación cultural desde el consumidor, FLACSO virtual, Argentina, 2006)

Como para formalizar esa presencia y agrupar las tendencias sobre una misma tarima, y así encarar las escenas internacionales con la fuerza de un solo movimiento, el QuitoFest se creó hace cuatro años de la convicción de cuatro practicantes de la gestión musical. Álvaro Ruiz y Edgar Castellanos, miembros de la banda rockera Mamá Vudú, y Rodrigo Padilla y Jalal Dubois, gestores culturales y personajes mediáticos, advirtieron la necesidad de montar un festival que permitiera a todas esas bandas locales mostrar su trabajo frente a la mayor cantidad de público que se reúne al año en un evento de esta naturaleza con acceso gratuito; y a los grupos extranjeros que comulgan con el proyecto más por la difusión que por los dividendos, acceder a un mercado y a un público con el que – en la mayoría de los casos- no habían tenido contacto directo.

Quitofest2Así, el cuarto festival consecutivo se desarrolló con el profesionalismo y la gestión operativa evolucionada, dando cuenta de un proceso maduro de estabilización, tanto en el sentido estricto de organización como de consolidación de un espacio de aglutinamiento social –preponderantemente juvenil- en el que organismos e instituciones oficiales encontraron importante y deseable la transmisión de mensajes de contenido social. De ese modo, la Secretaría Técnica del Frente Social (entidad gubernamental), la división de lucha contra el SIDA y la que vela por la igualdad de géneros de la Organización de las Naciones Unidas; el Ministerio del Trabajo, el Programa del Muchacho Trabajador, entre otras entidades, encontraron, al fin, una vía de comunicación alterna para los estudios anuales que, tras los respectivos discursos de presentación, suelen terminan archivados como teoría de consulta estadística en los anaqueles institucionales.

Mensajes por la prevención del HIV, por el derecho a puestos de trabajo de los jóvenes en edad legal para trabajar, y por la erradicación de las peores formas de trabajo infantil, entre otras, fueron las consignas que desde los stands de información o desde la tarima a través de las palabras de los músicos, se dispersaron entre el público para demostrar que, incluso por la oficialidad, un espacio como el QuitoFest puede ser aprovechado cuando se tiene un ápice de creatividad para manejar la comunicación, y otro poco de iniciativa para desechar los prejuicios.

La primera jornada, como ya es costumbre, se dedicó al rubro de los pesos pesados. Los más de 30 mil vatios de salida y la tarima de 20 x 15 metros fueron inaugurados por el power core de Madbrain, y la gente ya demostró que la tarde iba a ponerse dura. Curare, una de las bandas más intensas que a mi gusto ha sacado la cabeza en este año, volvió a armar un show tan emotivo como el de la Fiesta de la Música. Con su montaje, los sanjuanes y los albazos en la amalgama con el hardcore adoptan una dimensión verosímil, tan sentida como en sus formas tradicionales, pero de potencia ulterior.

Descomunal se mantiene como una de las más populares y respetadas por la sencilla razón de que su puesta en escena es, ante todo, carente de artificios. Su postura recia es la proyección de su conciencia. Al menos, eso dejan ver.

Quitofest3Likaón es de la camada de los veteranos del metal, por lo menos de los que se han mantenido. 11 años en escena hablan, en lo mínimo, de la constancia aplicada a fondo. La del metal es aún más, una subtribu en eso del underground: la autogestión su emblema, el margen su hogar.

Los californianos Death by Stereo se metieron con el público directamente: el cantante se lanzó al pogo popular y con eso la gente ya los incluyó en los highlights de la tarde.

Total Death es otra esfinge de la vieja guardia, llevan 15 años despostillando platillos y pocos lo sabían. Es otra de las cosas que logra el festival: develar públicamente vidas musicales.

En el backstage la cosa se calentaba en repunte a la lluvia que cumplió su amenaza. Unos colombianos buscaban trago antes de subirse al ring, pero casualmente nada líquido circulaba alrededor. Se subieron igual, y el personal del metal que los conoce desde hace años, estalló con las camisetas negras empapadas de furia. El cantante de Masacre habla, lo hace como cualquiera, con la voz de la naturaleza, proclama unidad entre los pueblos de América, pero cuando canta su voz se vuelve la de un dragón. Y cuál es la novedad. Ninguna. Solo que no deja de causarme extrañeza la bipolaridad vocal y de posturas. La vena integracionista del latino en la guturalidad ardiente del diafragma, y luego, tras bastidores, la confesión de que el presidente Uribe le parece “dentro de lo peor, lo mejor”. Yo no sé.
Por atrás la niebla se espesa. En la antesala de los camerinos la gente se guarece de la llovizna y en uno de ellos, completamente solo, con las manos en los bolsillos y cubierto el rostro por una capucha, está el gordo de los alaridos más salvajes del hardcore punk. Frente a frente es como un oso de peluche afable y customizado, con los piercings y los tatuajes a la altura de su potencia escénica. Sobre las tablas él y su banda son un torbellino devastador que no devastó lo suficiente. Los Ratos de Porao se bajaron antes de hora. Un solo imbécil hubo entre el público que alteró en mal plan el rock and roll. Y nadie hubo para impedirlo.

Día 2: Fusión mutágeno puso las manos en el aire junto a un colectivo que sacó el hip hop de las secuencias y le puso guitarra funkera, percusiones prudentes y scratches cortantes. Guanaco saltó al micro y los franceses de La Caution que ya habían arribado le pusieron ojo a ese flow particular. Luego, cuando en la noche final, por alguna razón extraña los franceses terminaron en mi casa con una botella de Appleton sobre la mesa, me comentaron que les gustó el hip hop ambateño y en particular el rapeo del cantante de Sudakaya, pero que les llamó la atención el nivel bajo del volumen al que sonaban sus pistas. Y es que claro, cuando ellos subieron al escenario, sus secuencias se treparon casi al doble de potencia. Los bajos dejaban una huella dilatada en el interior del pecho, y sus rimas aceleradas, a pesar de la metralla lingüística ajena, buena espina soltaron: “it ´s all about the vibe”, dijo el rapero NikkFurie.

Alicia se tiró por el parabrisas y por el lado de la fórmula juvenil del rock. De estar en México ya engrosarían la camada de Panda y de División Minúscula en eso del postgrunge para adolescentes melancólicos.

Quitofest4Alma Rasta, la buena sorpresa del festival. Su onda volatilizó la tarde, el público se enganchó, pidió más y lo obtuvo, pero eso retrasó la programación. Buen feeling de reggae crudo mientras el personal de escenario empezaba a preocuparse por el cronograma atrasado. Y yo sigo preguntándome: ¿de dónde salieron todos esos rastas que pregonan el Jah vibrazion a 2800 metros sobre el nivel del mar?

La electrónica se hace en vivo, con los aparatos precisos y sin las poses de los divos de las mezclas. F415 sabe de manipulación tecnológica.

Se viene la lluvia. Por ahí calienta un fruncido de trenzas azules que parece dispuesto a incendiar el escenario. Pero yo ya lo conocía. En Rock al Parque, el festival de los festivales en América Latina, el organizado por la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Instituto Distrital de Cultura y Turismo; el que es promocionado por el Gobierno como destino turístico y el que, para dar un dato, tiene la dirección www.rockalparque.gov.co, ahí mismo, yo ya lo había visto, con igual intención de comerse al público, pero allá, como aquí, sin poder lograrlo. Su experimentación es interesante y los resultados, placenteros, pero no para un festival masivo. Objeción, señores del QuitoFest, había otras opciones.

Rocola Bacalao se trepó con el aguacero caído y con la advertencia de recortar su show. La noche se venía y aún faltaban dos duros. La noche se vino sobre la tarima. Flojo monitoreo y un amplificador de guitarra que se quemó, pero una vez más, el público, tan generoso y tan permisivo.

Volvieron los jefes. La banda de culto en vida está como recargada de coraje. Con respeto máximo a Paúl Segovia, Lucho Pelucho es un maldito de las cuerdas. Franco ha sabido cantar. Igor es el plazuela rabioso de siempre. Sal y Mileto es el papá.

Quien pensó que sin Fidel Nadal Todos Tus Muertos fenecería, bastante que se equivocó. Ni falta que hace. El pequeño Pablito –actual y único cantante- se retuerce en adrenalina, juguetea con una capoeira punkera y se interioriza acurrucándose bajo la batería para desearle pronta muerte a Pinochet (tus plegarias fueron escuchadas, Pablito). Las luces no programadas se encienden y dejan ver en perspectiva a los valientes que soportaron la lluvia y el descontrol. Son los hijos del rock and roll que insisten con el mosh. Unas llamas de artificio brotan de unos generadores que anuncian PELIGRO mientras la batería acelera el traqueteo del punk. En lo que se extinguen las chispas, mi memoria recrea el estribillo de un nuevo merengue-hardcore de los Muertos: …que cada quien hable en su lengua / la que sea / que cada quien vaya a donde quiera / que cada quien cruce la frontera / la que sea… y la cuarta edición se cierra.

Por la madrugada, presa de la curiosidad y del whiskey, me lanzo:

- Pablito, ¿cuál es la relación de Todos Tus Muertos con Fidel Nadal?

- Ninguna, no tenemos nada que ver con él.

- En una biografía de Manu Chao que leí, él cuenta que rompió relaciones con Fidel Nadal porque éste de pronto asomó con ciertos “arranques fasistoides”…

- Es verdad, ese tipo es un facho.

Por: Santiago Rosero*

*Corresponsal en Ecuador de Rolling Stone

Elrestoesmio.blogspot.com