EL CARPAZO: Música bajo techo
octubre 10, 2011 por Plan Arteria
Articulos
Parecía una buena fórmula, sencilla pero ganadora: juntar en un mismo escenario a varias de las bandas más populares de una escena musical diversa. Sin embargo, la fórmula no obtuvo la suficiente convocatoria como se esperó. Ansiosos jóvenes llegaban para formar parte de este concierto denominado “El Carpazo”, que anunciaba en el cartel a Sudakaya, Sal y Mileto, Rocola Bacalao y Mamá Vudú, apoyados con la presencia de otras bandas que vienen terciando su espacio a través de buena música para ganar muchos adeptos: Humanzee, Cadáver Exquisito y Spitual Lyric Sound.
El concierto estaba anunciado para las 12h00. Poca gente y poco ánimo en ese momento, “es cuestión de 30 a 60 minutos para empezar”, me dijeron. Mientras tanto aproveché para hacer de ciudadano y pararme en una de las interminables filas bancarias. Cuando volví luego de los 60 minutos acordados, el contagiante ritmo de Humanzee ya podía escucharse al unísono con el estruendo de las turbinas de los aviones que pasaban constantemente sobre nuestras cabezas (el recinto del evento está ubicado al pie del aeropuerto de Quito). (A última hora anunciaron la presencia de la banda Dimitri Bollocks, pero desconozco si abrieron el evento) Me coloqué a un lado del escenario y me dejé llevar por las armonías repletas de funk, electrónica y goce que disgregan los Stereo Humanzee, apoyados esta vez por el ex Motozen Alejandro Naranjo, quien tocó la guitarra. Algunos temas conocidos, y una actuación más bien corta, tuvo su toque especial en la colaboración de la banda con las cantantes del grupo Munn, una magnifica canción que arrancó algarabía de las cerca de quinientas personas que, calculo, habían llegado hasta ese momento. Con esa propuesta tan alegre, Humanzee están en camino de ser un icono del ritmo dentro esta nueva escena musical.
Cadáver Exquisito nos trajo desde Guayaquil una cortísima performance: trajes con llamativos colores y canciones que de a poco se están insertando en la gente. Fue la segunda vez que los veo en vivo y siguen pareciéndome una banda con mucho potencial, aunque esta vez tuvieron un problema con su guitarrista y no sonaron a plenitud, cumplieron sin despeinarse y la gente cantó, fin de la historia.
La primera banda “grande” salía a escena. Sal y Mileto despiertan encontrados sentires, están los nostálgicos (como yo) que los vimos en sus inicios, y está la nueva camada de adeptos casi adolescentes, que buscan mitigar sus arrestos con el poder que es capaz de desplegar este grupo. Un set que se viene repitiendo en sus últimas actuaciones no me trajo sorpresas, quizá lo único especial fue que pudimos ver a Zak Icaza en la batería, el hijo del único miembro original de la banda de los hornos, el – ahora – cantante Igor Icaza. La inclusión de Zak no solo le da un sonido mucho más clásico (el estilo del hijo es exacto al del padre, al interpretar con sobriedad, potencia y precisión el instrumento) a Sal y Mileto, sino que le da un atractivo adicional, al ver una nueva generación de músicos y publico mixturándose en uno, y perpetuando esta historia del rock, para algunos un tanto venida a menos.
Exceptuando el tema “Aguanta”, que pienso cumplió su ciclo y su cometido durante tantos años, sigo disfrutando de los temas viejos, de hecho el mejor momento fue la interpretación de “Resplandor”; sin embargo, pienso que es hora de una renovación en el repertorio, para ello la banda tiene demasiado material de donde escoger, por otro lado los temas nuevos son musicalmente una tromba, pero adolecen de ese elemento poético que fue el origen de la banda (creo que esto ya lo he mencionado en alguna otra reseña). Los “nuevos” Sal y Mileto son, quizá, más rock libre que antes, y las canciones históricas aún hacen que la gente tenga ganas de algo de “mosh”. Sigo respetando a esta banda como lo que es: una leyenda.
¿Qué puede hacer un grupo que tiene casi veinte años de trayectoria y uno de los discos más influyentes de la escena nacional? Salir y divertirse junto a la gente. Mamá Vudú ha llegado al punto de hacer shows sencillos con canciones importantes, que son disfrutables y que dejan satisfecho a la mayoría, incluso esta vez se dieron el lujo de ofrecernos una versión del clásico “Estación Polar”, que fue recibida con beneplácito, un show sin sobresaltos y sin monotonía, muy al sobrio estilo que han adquirido los Mamá Vudú, lo que me hace pensar ¿Cuál será el siguiente paso en la carrera de la banda, y qué horizontes musicales les depara? El tiempo me dará la respuesta.
Mientras me daba un respiro en las afueras de “El Carpazo” luego de visitar los stands de comida, adentro se podían escuchar las primeras canciones de Spiritual Lyric Sound. Es impresionante ver cómo ha crecido la aceptación hacia este grupo relativamente nuevo que mezcla algo de reggae, algo de dance-hall, funk y hip hop. Calculo que para ese entonces, un poco más de mil doscientas personas se veían disgregadas en el interior de la estructura, una gran carpa negra que podía albergar a cuatro mil, coronada en el interior por un escenario lo bastante grande como para mirar las incidencias desde cualquier punto de la estructura. Caía la lluvia en la capital pero en el interior de “El Carpazo” la fiesta se prendía, y los Spiritual hacían cantar a un público entregado. El hip hop no es el género que más disfruto, pero el ímpetu y el carácter de la banda hacen que uno se mueva casi involuntariamente al ritmo que proponen, al fin de cuentas unos saltos, sonrisas, gritos y algarabías a nadie le caen mal, ¿no es así? Spiritual Lyric Sound amalgaman un público diverso que los apoya incondicionalmente. Buena actuación.
A continuación fue el turno de las bandas con más seguidores en el país. Primero fue Sudakaya que, gracias a su reggae style, han cosechado tantos adeptos que se hacen incontables los gritos cuando salen a escena. El cantante, Guanaco, es un frontman probado y con tantas tablas que no le hace falta nada de esfuerzo meterse al público en el bolsillo. Canciones muy recordadas (Súper Girla) y otras un tanto más nuevas (Salgo) desfilaron una tras otra y nadie podía dejar de saltar; a estas alturas, el cansancio me empezaba a atacar y las canciones me empezaban a sonar tan similares que tuve que hacer un stop y darme un espumoso respiro fuera de la estructura, pero no era difícil adivinar que la fiesta continuaba adentro a ritmo de reggae dub y algo de ska. Los años siguen pasando y al contrario de lo que podría pensarse la gente no deja de recordar a Sudakaya, parecen esperar con ansias su siguiente concierto. Y ese mismo fenómeno acontece con la banda que cerró la jornada: Rocola Bacalao.
Un poco extraño no ver a los dos insignes creadores del concepto de la banda más “chimba del país”: el guitarrista y cantante Iván Mendieta y el bajista Paolo Moncagata, pero de la extrañeza a lo musical no hay un resquicio de diferencia, la banda suena tan extravagante como siempre y tan contagiosa como nunca. Hay espacio para el ska, el rock, el dub y hasta la música de “banda” a lo ecuatoriano, hay espacio para los gritos, para un repertorio incansable de clásicos y para admirar que calidad musical les sobra a este grupo de “freaks” que crecieron con las lides y el calendario sonoro, de tocar tanto y para tantos, que no es nada nuevo ni sorprendente ver cómo la gente baila y corea todas las canciones por más descabelladas que parezcan las letras. Cierre del evento, con baile total.
¿Es una odisea levantar un espectáculo de proporciones tan grandes? La respuesta es obvia, pero propuestas como “El Carpazo”, que llegan a ofrecer un espacio dotado de buena infraestructura y con un excelente sonido siempre serán meritorias. Quizá hubo menos gente de la que se esperaba, pero asumo que se debió al elevado costo de la entrada; para nuestro medio tomando en cuenta que se trataba de un evento de bandas locales – aunque estas sean aquilatadas – quizá hubiese sido más sabio bajar el costo del boleto a favor de una mayor asistencia, y repito “quizá”, pues lo dice alguien que siempre fue muy malo con las matemáticas, pero muy alentado para disfrutar la buena música.
Por: El Musikólogo / Fotos: Azulita Cobos
EL CARPAZO: El concierto de rock ecuatoriano más esperado de los últimos tiempos
septiembre 18, 2011 por Plan Arteria
Locales
Llega a Quito “El Carpazo”. El concierto de rock ecuatoriano más esperado de los últimos tiempos. En escena las bandas más representativas del país: RoCola Bacalao, Sudakaya, Sal y Mileto, Mamá Vudú, Spiritual Lyric Sound, Humanzee y Cadáver Exquisito. Sábado 8 de octubre de 2011, en Estadio Chaupicruz (junto al Labrador) al norte de la ciudad de Quito a las 12:00.
Han pasado más de 25 años para que el rock cobre importancia en el Ecuador. Durante estos años se han generado agrupaciones profesionales con trayectoria internacional; paralelamente el público que escucha rock hecho en Ecuador crece cada vez más.
Estamos en el mejor momento en la historia del movimiento musical ecuatoriano y eso hay que celebrarlo. Para ello se ha organizado un gran festival con las bandas más representativas del país: El CARPAZO, el cual se realizará el sábado 8 de octubre de 2011, en el Estadio Chaupicruz (junto al Labrador) al norte de la ciudad de Quito desde las 12h00.
El CARPAZO contará con todas las medidas de seguridad para resguardar la integridad de los asistentes; se realizará dentro de una carpa lo cual asegurará resguardo en caso de lluvia y contará con un verdadero espectáculo de luces, proyección de videos, danza aérea en tela, pirotecnia, entre otros. El concierto está dirigido para públicos de todas las edades y estará prohibido el ingreso de bebidas alcohólicas. Las entradas estarán a la venta en todos los locales autorizados de Converse en Quito y Guayaquil y tendrán un costo de USD15.00
Durante 9 horas se presentarán 7 bandas nacionales con distintos grados de experiencia y trayectoria. Sal y Mileto y Mama Vudú son agrupaciones pioneras en la creación de música en el Ecuador. RoCola Bacalao y Sudakaya son, por otro lado, agrupaciones que siguieron los pasos de las dos bandas antes mencionadas pero que sin embargo han tenido una acogida más grande a nivel nacional e inclusive a nivel internacional, con 12 y 10 países visitados respectivamente. Spiritual, Cadáver Exquisito (Guayaquil) y Humanzee Estereo son agrupaciones relativamente nuevas pero que gracias a su propuesta novedosa se han ganado el cariño del público y por ello una plaza para tocar con agrupaciones ya reconocidas.
La propuesta del CARPAZO incluye la mezcla de géneros en un solo escenario –rock, reggae, hip-hop, ska, pop, funk y dub- lo cual convierte al CARPAZO en una gran fiesta de culturas alternativas y de nuevas tendencias.
Más información: El Carpazo
ESTA SEMANA EN ULTRAMOTORA: Mamá Vudú / Diez años del disco Aeroclub – especial y retrospectiva
septiembre 5, 2011 por Plan Arteria
Esta semana en Ultramotora
Esta semana Ultramotora y Plan Arteria rinden homenaje a una de las grandes producciones de nuestro país: Aeroclub, disco insigne que cumple diez años de su lanzamiento, perteneciente a nuestro artista de la semana: la emblemática agrupación de rock alternativo Mamá Vudú.
Este lunes 05 de septiembre a las 21h00 no te pierdas en Yendo a la casa de PoloDamian una extensa retrospectiva de este álbum, con Roger Icaza, vocalista y guitarrista de Mamá Vudú.
Además descubre toda la programación que Ultramotora tiene preparado para esta semana: RadikalShow, El Ombligo de la Luna, La lista interminable de canciones y más…
ESTA SEMANA EN ULTRAMOTORA:
Lunes:
18h00: Ultramotora en Vivo. Audioslave
20h00: Madre Tierra
21h00: Yendo a la casa de PoloDamian. Invitado: Roger Icaza / Mamá Vudú
Martes:
18h00: Ultramotora en Vivo: The Vines
20h00: Madre Tierra
21h00: Mi Lista Interminable de Canciones
Miércoles:
10h00: Reprise La Lista Interminable de Canciones
15h00: Reprise Yendo a la casa de PoloDamian. Invitado: Roger Icaza / Mamá Vudú
18h00: Ultramotora en Vivo: Luis A. Spinetta
20h00: Madre Tierra
21h00: Radikal Show. El Semanario de Ultramotora: Perfil de Mamá Vudú, reseña del último disco de The Rapture, lanzamientos y noticias.
Jueves:
10h00: Reprise Radikal Show
18h00: Ultramotora en Vivo: U2
20h00: Madre Tierra
21h00: El Ombligo de la luna. La base sonora del rock mexicano. Especial Festival 212.
Viernes:
10h00: Reprise El Ombligo de la Luna
18h00: Ultramotora en Vivo: Los Piojos
20h00: Madre Tierra
21h00: Los sets que realmente importan. Música ad hoc al fin de semana
Domingo:
17h00: Especial Artista de la semana: Mamá Vudú
18h00: Espacio Alterno
20h30: Piloto Automático. Humor + Música con cero conflicto auditivo. Reprise Primera Temporada
Siguenos:
facebook (http://www.facebook.com/ultramotora.radionline)
twitter (http://www.twitter.com/ultramotora)
VIDEO: Mamá Vudú / Viamediamedia
julio 6, 2011 por Plan Arteria
Locales
Mamá Vudú / Viamediamedia
Estreno del Rockumental: II Festival de vida / Huaynakuri
febrero 2, 2011 por Plan Arteria
Locales
Un documental filmado en la ciudad de Pillaro, provincia de Tungurahua, durante la realización del concierto del II festival de vida Huaynacuri.
Este documento audiovisual pretende mostrar el patrimonio musical independiente y de vanguardía del Ecuador, mostrando la grabación en vivo, de las bandas: Coko k, Durga Vassago, Los Rampses, Muscaria, Mama Vudu, Curare y Wii Anent.
Más información: transistorec.wordpress.com
Lugar:INCINE (lugo y vizcaya sector la floresta)
Fecha: 4 de febrero
Hora: 19h00
Valor: gratis
Video promocional:
Rock en la Plaza [12 y 13 de febrero]
enero 27, 2011 por Plan Arteria
Locales
La fundación Teatro Sucre presenta Rock en La Plaza. Este evento se lo desarrollará los días 12 y 13 de febrero a partir de las 15h00 hasta las 18h00 en la Plaza del Teatro.
Las agrupaciones que participarán en este festival son: Los Pescados de Portoviejo, Franny Glass de Uruguay, Biorn Borg y Mamá Vudú de Quito, Niñosaurios y Los Nietos de Guayaquil.
Sábado 12:
• Los Pescados (15h00)
• Franny Glass (16h00)
• Biorn Borg (17h00)
Domingo 13:
• Los Niñosaurios (15h00)
• Los Nietos (16h00)
• Mamá Vudú (17h00)
Mayor información: www.teatrosucre.org.
Programación de conciertos Feria Quitumbe 2010
diciembre 2, 2010 por Plan Arteria
Locales
Para conmemorar las Fiestas de Quito 2010, se desarrollará el mega-evento: Feria Quitumbe, del viernes 3 al lunes 6 de Diciembre. Esta propuesta plantea convertirse en un espacio para disfrutar en familia, con actividades diseñadas para el entretenimiento de todas las personas.
Feria Quitumbe contará con dos espacios: un escenario principal con capacidad de 40 mil espectadores llamado Quitumbe Sur y un escenario pequeño, con capacidad de 8 mil espectadores, llamado Quitumbe Norte.
En Feria Quitumbe habrá también varias áreas de recreación y entretenimiento con juegos tradicionales, muro de escalada, intervención de graffiti en vivo, campeonato de 40, exhibición de estilo libre en bicicleta, entre otros.
Mayor información: www.feriaquitumbe.com
El cronograma de conciertos gratuitos programados en Feria Quitumbe es el siguiente:
Viernes 3 de diciembre
Escenario Sur:
17:00: Grupo Génesis
17:30: Jaime Enrique Aymara
18:30: Puerto Candelaria
20:00: La Grupa
22:00: Willie Colón
Sábado 4 de diciembre
Escenario Norte:
10:30: Sueños
14:20: Retazos
15:15: Juan Carlos Terán
Escenario Sur:
12:00: Revés
12:45: Los Nietos
13:15: Can Can
16:00: Margarita Laso
17:10. Fausto Miño
18:00: Mirella Cesa
18:45: Sergio Sacoto
19:30: Acuérdate de mí
22:00: Calle 13
Domingo 5 de diciembre
Escenario Norte:
10:00: Taller de Bufones
10:30: Clo Sísmico
14:20: Retazos
15:15: Juan Carlos Terán
Escenario Sur:
12:00: Guanaco
12:30: Mamá Vudú
13:15: Sal y Mileto
16:00: Widinson
16:30: Hipatia Balseca
17:15: Tras una cortina de años
18:45: Baglietto-Vitale
20:15: Rocola Bacalao
22:00: Vicentico
Lunes 6 de diciembre
Escenario Norte:
11:00: La Piñata
14:30: Joanne Vance
15:10: Bocapelo
15:50: Mauricio Vicencio
16:30: Trío Pambil
17:10: Lindberg Valencia
18:00: Papá Changó
Escenario Sur:
12:00: The Wailers
19:00: Carlos Vives
COMO LLEGAR:
MAMÁ VUDÚ: Divagaciones en la suite 7*
enero 28, 2010 por Plan Arteria
Articulos
Hace un año atrás… Regresaba de la tienda con un par de six packs de cerveza y retirando las llaves de la suite 7 donde vivía la Eli, en la Floresta, tipo 6 de la tarde, apenas con el tiempo para alcanzar a la cita con los Vudús. “En 5 minutos llegamos pana”, me envía un mensaje el Álvaro (Ruiz, baterista de la banda). Ese mismo día había ojeado la revista Rolling Stones LA de febrero 2008, en la cual pusieron al tema Calle Total (del EP Clínica de Santos y Muñecas) en el puesto 77 de las 100 mejores canciones del año; y bueno, me dije: habrá que preguntarles sobre esto. Pero, no hubo tiempo. Ni las cervezas, ni las pilas de la grabadora fueron suficientes para cuatro horas divagantes.
Son 16 años ya desde que Mamá Vudú se paró por primera vez en un escenario, y pasaron desde lo más under hasta lo –como decirlo- un poco más fashion, para redefinir su estilo, que hasta hoy resulta indescriptible del todo; pero, para muchos: indiscutibles padres del indie local.
Iniciaban como banda tipo: batería, dos guitarras, bajo y voz; pero su clímax sonoro lo consiguieron sin bajo, algo extraño, raro, llamativo; que era al extremo evidente en sus tocadas en vivo, dejando a la gente incluso con la sensación de que “algo faltó en el show”. Tal vez siempre fue solo percepción.
Caminando en la línea que divide la constancia con la desidia, Mamá Vudú se alejó de las luces, se cansaron de andar buscando el sueño del músico nacional de salir de las fronteras. Y, parecía que todo estaba en su contra. Cuando salieron con su música inédita el personal noventero se había quedado pegado en los covers y les daba la espalda. Los puristas punks creían que era una banda alternativa, y los seguidores del grunge suspiraban con Seattle. Alguna vez fueron invitados a un festival en Argentina, pero pasó el trágico suceso del bar Cromagnon, y se cancelaron todos los conciertos. “Mandábamos un montón de bios y música a organizadores de festivales para tocar afuera, pero nos cansamos; después de todo no hay urgencia de eso, solo queremos hacer lo nuestro, y lo seguimos disfrutando”.
Sin embargo, su música habló por sí misma. Este año dejaron su legado en Lima, Santiago y Panamá. Rompieron con ese mal llamado “techo” que perseguía a las bandas independientes. Ahora se planifica un Cd tipo versiones de los temas de Vudú con grupos de Colombia, Venezuela, Perú, México, Costa Rica, Chile, EEUU, Inglaterra y varias bandas ecuatorianas que también se apuntan. De ahí comprendí que para divagar sobre el punk, los medios, el rock, las tocadas, sobre educación y cultura, se necesita subir cinco personajes en un ascensor para cuatro, además de cerveza, muchos cigarrillos y música de radio deprimente de fondo.
¿Ustedes eran panas de siempre? El Roger (Icaza, guitarra y voz) se adelanta. “Yo le conocí al Édgar (Castellanos, guitarra y voz) cuando fui a ver una tocada, en realidad era seguidor de Vudú. Ahí le conocí al Álvaro, pero él no se acuerda de eso”.
En tanto, yo me transporto a la primera vez que les vi; fue en el Iguana Bar. “Sí tocamos ahí dice el Édgar- un tributo a Nirvana a un año de la muerte de Kurt Cobain, pero nuestro debut fue en el Dada Bar”. ¿Recuerdan la noticia de la muerte (de Cobain)? “No me acuerdo exactamente cómo fue la noticia de la muerte, pero recuerdo que yo estaba chupando con el Mauricio, ¿si te acuerdas del Mauricio?”, y yo: mmm no. Roger: ¿No te acuerdas? Claro que si te acuerdas, el Mauricio era un chiquito blanco de ojos claros que siempre andaba con nosotros… y Yo: ahhh, “El Papío”; y reímos todos. Resulta que Mauricio más conocido como “El Papío” era acólito, yunta, pana, manager, roddie, ñaño, bróder; aunque no tocaba ningún instrumento, era el cuarto Vudú, antes que se incorporara (Francisco) Charvet (bajista). Era un personaje de lo más bacán; tenía esa cara del típico amigo que nunca dice “No” a nada, menos a un trago, y… yo no sabía que se llamaba Mauricio –nueva risa copiosa- y ¿por qué Papío? Roger: bueno le comenzamos a decir papá, porque era así avejentado, medio antiguo en su pinta y siempre andaba con achaques, y bueno fue éste (señalando al Álvaro) el que comenzó a decirle Papío y se quedó con eso.
“Nos formamos acá cuando yo (Édgar) vine a estudiar en la `U’ y con ex compañeros del colegio nos juntamos a hacer ruido, pero ellos estaban más metidos en sus notas de universidad y trabajos e iban dejando las prácticas, luego asomó el Franz Córdova (integrante de Misil), con el man me llevaba desde Ambato y nos veíamos a veces, él también buscaba con quien tocar y practicábamos y con un amigo de él, el Alex Manterol, quien fue el primer baterista de Mamá Vudú, esa formación duró un año”.
Hablamos de octubre del 92. Ensayaban desde sus inicios en la sala de un departamento en la Floresta donde arrendaba Édgar por sus estudios. Fue el Franz Córdoba (Misil) quien llegó con la noticia que un amigo de él se ponía un bar, resulta que era el Dada Bar, y que le había “encamado” para tocar en la inauguración. “El Franz tenía una banda en Ambato que tocaban covers, era un grupo muy turro que tocaba The Doors, Led Zepellin, y notas así, y el baterista de esa banda era el Alex Manterol, entonces nos pusimos a practicar; fue el Édgar el que dijo: pero toquemos cosas más elegantes, toquemos punk rock. Y empezamos a practicar Nirvana, Social Distorsion, Sonic Youth, Pixies, Soda Stereo… y ya dijimos (el nombre) Mamá Vudú pero ¡chuta! nos ahuevamos, como que nos gustó”, pero para esto dicen: “pasábamos siempre bastante tomados. Entonces entre estas y las otras ya comenzamos a ver otro nombre”. Y ese primer concierto tocaron bajo el nombre de Frente Ruso, y el grupo principal en esa tocada fue Cruks en Karnak, cuando el guitarrista era el Mateo Herrera (quien luego fue de El Retorno de Exxon Valdez). Y comentan, “cuando había como tocar con ellos”.
Luego les llevaron a tocar en un gallinero en las afueras de Ambato, no era un coliseo de gallos sino un galpón hecho mierda y tocaron, recuerda Édgar, “vestidos en bermudas”. Era un concierto con grupos de todo el país, había gente de todo lado y compartieron la paupérrima tarima con bandas íconos del under local: Chancro Duro, Notoken y otras… Era recontra underground. “Si no tenías tu ampli no tocabas nomás, se prestaban todos las cosas, los que se subían a tocar era por un propósito meramente artístico, era todo más relajado, todos subían a tocar borrachos, la gente se ponía a tomar como bestia pero no había nunca problemas”.
“Fue desde el 93 cuando empezamos a tocar bajo el nombre de Mamá Vudú, y ahí sí ya en todas partes. Recuerdo que compartíamos escena con Mortero, Fusión Mutágeno y la bola de más bandas que ya eran menos under”. ¿Les apesta el under?, “para nada, nos molesta la postura esa de quejarse por todo, que no hay apoyo o la falta de medios para difundir; esto es una lucha constante y es lo rico del rock en sí”. Y, Charvet complementa la idea: Lo que pasa es que adentro, en una banda lo que intentas hacer es que las cosas suenen diferente siempre, pero si estás con esa actitud inconforme o remordido, no fluye nada.
Roger: a nosotros, definitivamente nos gusta lo que estamos haciendo. Hemos visto la manera de no meternos a un trabajo fijo, complicado. Es decir, si trabajáramos en un Banco o en oficina, ni cagando pudiéramos hacer esto. Ahora ya planeamos el tema de ensayos y hacia dónde vamos y ponernos horarios.
Edgar: entonces el enfoque no ha cambiado en nosotros, ha variado pero en esencia finalmente lo que sabemos es que la música, para lo que te sirve es para no ser un borrego más. La música es inherente al ser humano. Mi enfoque ahora es casi como místico, yo sé que tengo que disciplinarme con la banda porque eso me ayuda a descargarme del estrés, y eso me sirve para ser mejor persona. Me hace un ser humano más sólido, y dejas de ser un huevón que no tienes idea de nada lo que pasa en la realidad, que estás metido en un cubículo y pasas oyendo una radio que no dice nada…
“Cuando sonamos en el programa del Edwin Poveda, él se impresionó que no había escuchado antes nuestra música, sabía del nombre pero hasta ahí. Hace años también tocamos en un programa de radio Planeta, conducido por el Hugo Ferro -se refieren al Chifa- y también fue bacán, igual en la 88.1, la bola de veces. Antes como que los medios eran más relajados, ahora ya se van haciendo más complicados en difusión”, apunta Álvaro.
¿Qué extrañan de la movida de antes? “La bola de cosas. Por ejemplo los conciertos”. Édgar -entre los más antiguos de la banda- recuerda la gran tocada de Los Ilegales de España. “Me fui con mi hermano, yo tenía unos 16 años y fue alucinante. De hecho esa banda ha influenciado a la mayoría que salieron desde esa época para acá, y ese primer concierto en particular fue como ver la luz para muchos”. A partir de esta memoria coincidimos todos en que fueron memorables las tocadas que había a finales de los ochenta e inicios de los noventa, en La Chorrera.
“El festival (QuitoFest) nació porque no teníamos dónde tocar; fue por necesidad. Igual sucedió con tocadas.com, como somos diseñadores (dos de los cuatro) queríamos tener una página donde promocionar los shows…”, añade Álvaro.
Charvet se conoció con el Álvaro en la Universidad, cuando estudiaban marketing. Pero bromean que el “Charvey” es más técnico para tocar, estuvo en bandas que se iban por la onda Soda y más rock progresivo, una de esas se llamaba Dínamo, y otra Vieja Influencia. “Él tocaba con gente más caché, y nosotros no somos muy dados a lo formal”, se ríe el Roger.
El Álvaro recuerda: “una vez me llamó para que le acolite con la batería en una de sus bandas, yo fui, toqué y nunca más me volvieron a llamar” (risas)
Por: Polo Damian Rodriguez / Fotos: myspace.com/mamavudu
*Texto originalmente publicado en Revista Indiependiente N 2. www.indiependiente.com





