BABASÓNICOS en Quitumbe: frío, baile, guitarras y desfachatez
diciembre 5, 2011 por Plan Arteria
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Por primera vez una banda alternativa, que nació en la total independencia, realiza dos shows a día seguido en Quito y en la misma feria. Babasónicos los hijos de Lanús, tocan en Quitumbe y la Carolina, por motivos de las fiestas de celebración de la Fundación Española de nuestra ciudad.
El año anterior este festival se lució con la presentación de Calle 13. Para esta ocasión, el cartel alternativo lo encabezan La Mala Rodriguez, de España y Babasónicos, de Argentina; además, como novedad estos tocarían en dos lugares: en el sur y en el norte de la capital. Algo que debíamos presenciar.
Babasónicos en La Feria de Quitumbe: al inicio el recinto lucía un setenta por ciento lleno, cabe destacar que el espacio es muy amplio y el escenario reposa sobre una loma, lo cual facilita la visión de los shows.
El artista ecuatoriano más esperado de la noche, Juan Fernando Velasco, con cierto retraso hizo lo suyo. Seguido de este aguardábamos a los argentinos.
Casi una hora duró la espera para la salida de la banda. El problema, al parecer técnico, fue un mal funcionamiento del cableado que el anterior músico lo experimentó; se sentía como si no hubieran realizado la respectiva prueba de sonido. El frío extenuante parecía que ganaba. La mitad del público abandonó el lugar, creo que fue más por el gusto que por el clima, se notaba que la mayoría no esperaba a la banda visitante.
Al fin, apareció Babasónicos con su respectivos atuendos, el más exuberante el de Carca, el bajista. Con la posición de promoción de su nueva placa “A Propósito”, iniciaba el espectáculo.
‘Microdancing’, uno de los temas bandera, fue la encargada de encender el lugar. Diego Uma Rodríguez y el resto daban la pauta para que Adrián Dárgelos, con su pose de bailarín de cabaret y una pantalla al fondo que brillaba con el nuevo logo de la banda, aparezca en la tarima sobrepuesta en el escenario.
Punto seguido, ‘Deshoras’, del nuevo disco, para luego agradecer a la gente. Adrian recalcó durante el show que siempre tienen el mejor público. Vino ‘Cuello Rojo’ e ‘Irresponsables’, al parecer querían que la gente se caliente saltando y coreando sus temas.
‘Flora y Fauno’ ‘Deléctrico’ ‘Ideas’ para luego continuar con ‘El Ídolo’, prometiendo una fiesta en la nunca saldrá el sol. En el sitio había espacio para disfrutar y bailar sin inhibiciones.
‘Sin Mi Diablo’ ‘Ciegos por el Diezmo’ y ‘Muñeco de Haití’ aprovechaban la sobre tarima para el baile desfachatado de Dárgelos. ‘Putita’ ‘Y Què?’ combinado con ‘Egocripta’ fueron parte del setlist, preciso para la noche, mostrando un pequeño viaje por su trayectoria. ‘Los Calientes’ ‘El Colmo’ prestos para el disfrute quiteño. Las palabras de agradecimiento del vocalista ofrecieron interacción con el público.
‘Fiesta Popular’ luego ‘Yegua’, una nueva y una viejita, para despedirse de los que se quedaron a verlos, que no fueron muchos pero sí los suficientes para gozar de una noche freak.
A su regreso, tras el clamor de la gente, interpretaron ‘Pijamas’ en una versión semielectrónica, para rematar con ‘Sátiro’ de su disco “Babasónica”.
Una noche paseando por la vida de Babasónicos, por cuarta vez en Quito, esperamos con ansias la quinta en la Carolina, y además, que nos sorprendan con un nuevo setlist; esa es su característica. Al menos en la gira latinoamericana de “A Propósito”, casi nunca se han repetido la misma lista de canciones, esperamos que así sea, y si no la disfrutaremos con la misma intensidad.
LISTA DE TEMAS BABASONICOS EN QUITUMBE
Microdancing
Deshoras
Cuello Rojo
Irresponsables
Flora y Fauno
Deléctrico
Ideas
El Ídolo
Sin Mi Diablo
Ciegos por el Diezmo
Muñeco de Haití
Putita
Y Què?/Egocripta
Los Calientes
El Colmo
Fiesta Popular
Yegua
Pijamas
Sátiro
Por: Christian Reyes / Fotos: babasonicos.com
ZOÉ: Intimismo para las multitudes
octubre 23, 2011 por Plan Arteria
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Pocas veces he visto un despliegue de músicos e instrumentos tan amplio. Zoé se robó la película con su ‘Música de Fondo’. Antes de la banda mexicana esperaba a Guardarraya y me sorprendió no verlos salir a escena (de fuentes extraoficiales supe que debido a la inamovible disposición de los instrumentos, los quiteños no pudieron tocar) Luego de la introducción animada en la pantalla, fue el turno de Chetes.
El mexicano toca su música desde mediados de los noventas, al frente de Zurdok y Vaquero. El día del concierto, Chetes se mostró sencillo: con su teclado, un bajista y un percusionista, ofreció pocas versiones de sus temas más conocidos. Disfruté mucho su corto intro a la función, sin embargo, aún había algunos confundidos asistentes que, mientras yo coreaba el tema ‘Completamente’, me preguntaron: “Disculpa ¿y ellos quiénes son?” ; fue el presagio de lo que me temía.
El Show
Uno a uno salían los músicos y el público (adolescente, sobre todo) se deshacía en gritos. El último en salir fue – desde luego – León Larregui, el cantante, convertido en ícono de la banda. Al fin Zoé pisaba suelo ecuatoriano. Austero de palabras, se dirigió solo dos veces a los asistentes; el resto fue show.
Pocas veces he visto un concierto tan agridulce. Me explico: La puesta en escena decía ¡maravíllate! La enorme pantalla de fondo con excelente apoyo visual, el juego de luces coordinadas con la banda (cosa que poco se practica en los shows locales), los cientos de instrumentos de todo tipo disgregados en el escenario, la magnífica disposición de los músicos con su sección de cuerdas, de vientos; doble sección de teclados y percusión, el guitarrista principal a la derecha del cantante, ubicado al frente en el corazón del escenario; la bellísima presencia de Lo Blondo engalanando aún más la generosidad visual. No obstante, asistí a un show preconcebido. Fuimos a ver lo que ya había observado previamente en casa. Fui a la presentación de un disco en vivo que ya había escuchado y que se interpretó en su estricto orden, ni más ni menos. Tan extraño y sin sorpresas, que era como si fui a ver la mejor película del año, pero ya me la contaron antes de entrar. Acepté las condiciones y, dentro de ellas, obviamente no hay nada que reprochar a la banda.
Zoé sonó impecable, envolvente. Casi veinte músicos en escena, con una misión bien definida, nadie estaba parado en las tablas sin tener un instrumento. Entre el humo de los cigarros vi manos en guitarras y bajos de todo tipo, más de siete ejemplares de teclados, cornos franceses, trombones; violines, contrabajos; saxofones, banjos, mandolinas y los más inimaginables elementos de percusión; desde diminutas maracas hasta enormes tambores y simpáticas jaulas de peces usadas para el efecto.
León y Lo Blondo, en cambio, jugaban con sus voces y la electrónica computarizada, con extraños aparatos de loops, lo cual daba un unísono realmente espectacular. El frio recinto fue perfecto para la cantidad de asistentes, mas no para la acústica (a momentos podía escucharse mas a la gente coreando que a la propia banda); no sé si por ello León Larregui tuvo un traspié y se equivocó en la letra de ‘Nada, disimulándolo con una sonrisa; quizá esa fue una de las poquísimas sorpresas de la noche.
Las sorpresas
-La hermosa voz de Lo Blondo (vocalista de Hello Seahorse) a veces tan sutil, a veces de theremín
-Los músicos de apoyo, en cuerdas y brasses eran ecuatorianos.
-La estrofa de ‘Poli’ cambió de perla: una mexicana por una ecuatoriana.
-El encore con ‘The Room’ y una mística–electrónica versión del clásico bolero ‘Bésame Mucho’, de Consuelo Velázquez, le dieron el final singular a una suerte de noche porfiada.
Peregrino final
Díganme nostálgico, pero lo manifesté y me reitero: me habría gustado muchísimo más ver al grupo Zoé del 2005, con un show más energético, electrónico y sorpresivo. No obstante, gracias a este concierto de intimismo para las multitudes, vi caras de satisfacción (bordeando lágrimas) de muchos fans, quizá los más nuevos. Me aventuro a decir que aquellos que no han escuchado más allá del cd ‘Música de Fondo’, salieron extasiados. Atrás quedamos los “Rocanlovers”, los que escuchamos a Zoé desde inicios del nuevo milenio. Nosotros salimos sonrientes por un buen show y buena compañía (¡gracias amigos!) pero extrañamente disconformes, y eso justamente era lo que me temía.
Por: El Musikólogo / Fotos: Azulita Cobos
EL CARPAZO: Música bajo techo
octubre 10, 2011 por Plan Arteria
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Parecía una buena fórmula, sencilla pero ganadora: juntar en un mismo escenario a varias de las bandas más populares de una escena musical diversa. Sin embargo, la fórmula no obtuvo la suficiente convocatoria como se esperó. Ansiosos jóvenes llegaban para formar parte de este concierto denominado “El Carpazo”, que anunciaba en el cartel a Sudakaya, Sal y Mileto, Rocola Bacalao y Mamá Vudú, apoyados con la presencia de otras bandas que vienen terciando su espacio a través de buena música para ganar muchos adeptos: Humanzee, Cadáver Exquisito y Spitual Lyric Sound.
El concierto estaba anunciado para las 12h00. Poca gente y poco ánimo en ese momento, “es cuestión de 30 a 60 minutos para empezar”, me dijeron. Mientras tanto aproveché para hacer de ciudadano y pararme en una de las interminables filas bancarias. Cuando volví luego de los 60 minutos acordados, el contagiante ritmo de Humanzee ya podía escucharse al unísono con el estruendo de las turbinas de los aviones que pasaban constantemente sobre nuestras cabezas (el recinto del evento está ubicado al pie del aeropuerto de Quito). (A última hora anunciaron la presencia de la banda Dimitri Bollocks, pero desconozco si abrieron el evento) Me coloqué a un lado del escenario y me dejé llevar por las armonías repletas de funk, electrónica y goce que disgregan los Stereo Humanzee, apoyados esta vez por el ex Motozen Alejandro Naranjo, quien tocó la guitarra. Algunos temas conocidos, y una actuación más bien corta, tuvo su toque especial en la colaboración de la banda con las cantantes del grupo Munn, una magnifica canción que arrancó algarabía de las cerca de quinientas personas que, calculo, habían llegado hasta ese momento. Con esa propuesta tan alegre, Humanzee están en camino de ser un icono del ritmo dentro esta nueva escena musical.
Cadáver Exquisito nos trajo desde Guayaquil una cortísima performance: trajes con llamativos colores y canciones que de a poco se están insertando en la gente. Fue la segunda vez que los veo en vivo y siguen pareciéndome una banda con mucho potencial, aunque esta vez tuvieron un problema con su guitarrista y no sonaron a plenitud, cumplieron sin despeinarse y la gente cantó, fin de la historia.
La primera banda “grande” salía a escena. Sal y Mileto despiertan encontrados sentires, están los nostálgicos (como yo) que los vimos en sus inicios, y está la nueva camada de adeptos casi adolescentes, que buscan mitigar sus arrestos con el poder que es capaz de desplegar este grupo. Un set que se viene repitiendo en sus últimas actuaciones no me trajo sorpresas, quizá lo único especial fue que pudimos ver a Zak Icaza en la batería, el hijo del único miembro original de la banda de los hornos, el – ahora – cantante Igor Icaza. La inclusión de Zak no solo le da un sonido mucho más clásico (el estilo del hijo es exacto al del padre, al interpretar con sobriedad, potencia y precisión el instrumento) a Sal y Mileto, sino que le da un atractivo adicional, al ver una nueva generación de músicos y publico mixturándose en uno, y perpetuando esta historia del rock, para algunos un tanto venida a menos.
Exceptuando el tema “Aguanta”, que pienso cumplió su ciclo y su cometido durante tantos años, sigo disfrutando de los temas viejos, de hecho el mejor momento fue la interpretación de “Resplandor”; sin embargo, pienso que es hora de una renovación en el repertorio, para ello la banda tiene demasiado material de donde escoger, por otro lado los temas nuevos son musicalmente una tromba, pero adolecen de ese elemento poético que fue el origen de la banda (creo que esto ya lo he mencionado en alguna otra reseña). Los “nuevos” Sal y Mileto son, quizá, más rock libre que antes, y las canciones históricas aún hacen que la gente tenga ganas de algo de “mosh”. Sigo respetando a esta banda como lo que es: una leyenda.
¿Qué puede hacer un grupo que tiene casi veinte años de trayectoria y uno de los discos más influyentes de la escena nacional? Salir y divertirse junto a la gente. Mamá Vudú ha llegado al punto de hacer shows sencillos con canciones importantes, que son disfrutables y que dejan satisfecho a la mayoría, incluso esta vez se dieron el lujo de ofrecernos una versión del clásico “Estación Polar”, que fue recibida con beneplácito, un show sin sobresaltos y sin monotonía, muy al sobrio estilo que han adquirido los Mamá Vudú, lo que me hace pensar ¿Cuál será el siguiente paso en la carrera de la banda, y qué horizontes musicales les depara? El tiempo me dará la respuesta.
Mientras me daba un respiro en las afueras de “El Carpazo” luego de visitar los stands de comida, adentro se podían escuchar las primeras canciones de Spiritual Lyric Sound. Es impresionante ver cómo ha crecido la aceptación hacia este grupo relativamente nuevo que mezcla algo de reggae, algo de dance-hall, funk y hip hop. Calculo que para ese entonces, un poco más de mil doscientas personas se veían disgregadas en el interior de la estructura, una gran carpa negra que podía albergar a cuatro mil, coronada en el interior por un escenario lo bastante grande como para mirar las incidencias desde cualquier punto de la estructura. Caía la lluvia en la capital pero en el interior de “El Carpazo” la fiesta se prendía, y los Spiritual hacían cantar a un público entregado. El hip hop no es el género que más disfruto, pero el ímpetu y el carácter de la banda hacen que uno se mueva casi involuntariamente al ritmo que proponen, al fin de cuentas unos saltos, sonrisas, gritos y algarabías a nadie le caen mal, ¿no es así? Spiritual Lyric Sound amalgaman un público diverso que los apoya incondicionalmente. Buena actuación.
A continuación fue el turno de las bandas con más seguidores en el país. Primero fue Sudakaya que, gracias a su reggae style, han cosechado tantos adeptos que se hacen incontables los gritos cuando salen a escena. El cantante, Guanaco, es un frontman probado y con tantas tablas que no le hace falta nada de esfuerzo meterse al público en el bolsillo. Canciones muy recordadas (Súper Girla) y otras un tanto más nuevas (Salgo) desfilaron una tras otra y nadie podía dejar de saltar; a estas alturas, el cansancio me empezaba a atacar y las canciones me empezaban a sonar tan similares que tuve que hacer un stop y darme un espumoso respiro fuera de la estructura, pero no era difícil adivinar que la fiesta continuaba adentro a ritmo de reggae dub y algo de ska. Los años siguen pasando y al contrario de lo que podría pensarse la gente no deja de recordar a Sudakaya, parecen esperar con ansias su siguiente concierto. Y ese mismo fenómeno acontece con la banda que cerró la jornada: Rocola Bacalao.
Un poco extraño no ver a los dos insignes creadores del concepto de la banda más “chimba del país”: el guitarrista y cantante Iván Mendieta y el bajista Paolo Moncagata, pero de la extrañeza a lo musical no hay un resquicio de diferencia, la banda suena tan extravagante como siempre y tan contagiosa como nunca. Hay espacio para el ska, el rock, el dub y hasta la música de “banda” a lo ecuatoriano, hay espacio para los gritos, para un repertorio incansable de clásicos y para admirar que calidad musical les sobra a este grupo de “freaks” que crecieron con las lides y el calendario sonoro, de tocar tanto y para tantos, que no es nada nuevo ni sorprendente ver cómo la gente baila y corea todas las canciones por más descabelladas que parezcan las letras. Cierre del evento, con baile total.
¿Es una odisea levantar un espectáculo de proporciones tan grandes? La respuesta es obvia, pero propuestas como “El Carpazo”, que llegan a ofrecer un espacio dotado de buena infraestructura y con un excelente sonido siempre serán meritorias. Quizá hubo menos gente de la que se esperaba, pero asumo que se debió al elevado costo de la entrada; para nuestro medio tomando en cuenta que se trataba de un evento de bandas locales – aunque estas sean aquilatadas – quizá hubiese sido más sabio bajar el costo del boleto a favor de una mayor asistencia, y repito “quizá”, pues lo dice alguien que siempre fue muy malo con las matemáticas, pero muy alentado para disfrutar la buena música.
Por: El Musikólogo / Fotos: Azulita Cobos
QUITOFEST 2011: El segundo dia del Quitofest: Saltando entre cometas, sorpresas y feeling
agosto 14, 2011 por Plan Arteria
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Me quedé con la ganas de ver a los TXK, los debutantes en un escenario tan grande como el del Quitofest; afortunadamente los he podido ver en otras plazas y sé de su feeling sobre las tablas. Recibí buenos comentarios de su actuación a pesar de la poca audiencia que tuvieron, es una banda que en su estilo va para arriba, bien por ellos.
Estimo que The Fever Machine tuvo la misma poca audiencia y, con lo desconocida de su propuesta, a lo mejor vieron pocas caras de felicidad. Arribé a la mitad de la actuación de las chicas de The Cassettes. La expectativa que había levantado esta banda en el festival era enorme, y pienso que no decepcionaron. Su primera vez en un mega-escenario fue jovial y espontánea, destaco la actitud de la cantante que a ningún momento paró de moverse y animar a la gente, además del desenfado de la bella baterista, que transmite fiereza y gracia al mismo tiempo; ojalá se mantengan en esa línea y no adquieran “poses”, pues están alcanzando relevancia gracias a su atractivo musical y personal.
Reptil es una banda sugestiva que con su propuesta de funk electrónico y algo de bits latinos me sorprendieron, pero más de uno puso una cara de extrañeza mientras actuaban (lamentable, pues el segundo día del festival, el día “alternativo” está hecho para la diversidad) De hecho, el lema de esta edición era “Yo rockeo la diversidad”. Reptil pasó por el festival sin dejar demasiado revolú, quizá un escenario más pequeño es por ahora el ideal de esta buena oferta desde Colombia. Fue el turno de Cadáver Exquisito.
Con su llamativa puesta en escena, que incluía indumentaria y buena música, destaco a esta banda guayaquileña como lo mejor de este segundo día. Era la primera vez que los escuchaba en vivo por primera vez y me enganché. Es cierto que, quizá sin esta reciente parafernalia “indie” que impera en el ambiente, su música podría sonar excesivamente pop, además no es nada que ya no se haya visto antes (me recordaron a pasajes de MGMT o Empire of the Sun) pero no es menos cierto que la adornan con mucha energía, excelentes arreglos y una buena voz del cantante, fácilmente podrían adquirir notoriedad a nivel internacional por todos sus bien ganados pros.
Sobrepeso volvía a los escenarios de manera abrupta pisando las tablas del Quitofest. Luego de muchos años de no haberlos visto el público los recibió con extremo cariño. Las agendas de los integrantes coincidieron, reagruparon la banda y descargaron sus temas clásicos, recuerdos por miles abarrotaron el lugar, y no es para menos con la trayectoria de esta banda pionera –en los noventas – del nuevo rock nacional. A pesar de los años sonaron excelente y Renato Zamora tras las cuerdas es algo digno de ver en vivo.
Puedo decir (y no creo ser el único) que desde la primera vez que los vi hasta el día de hoy, no he visto un show malo de Guardarraya y este, por alguna extraña razón tuvo un tinte nostálgico, sonaron impecables como siempre y presentaron nuevos integrantes que le dieron mayor feeling a las canciones. Su música sin definiciones ni encasillamientos es una proposición sumamente original que ha calado fuerte en la gente, Guardarraya casi sin despeinarse fue sin dudarlo un punto alto en la fría tarde quiteña.
Me llamó mucho la atención el anuncio de la presencia de Los Chigualeros en el festival. Yo no considero a la “salsa” como un género de música independiente – lema del festival – a pesar de hacer mover a toda la concurrencia, sonar excelentes en vivo y de lo llamativo de su presencia en el escenario, yo habría preferido ver más bandas de rock independiente en Quitofest. La música es un lenguaje universal y es lo único que necesita la gente para bailar, sea el ritmo que sea sentenciaron en la rueda de prensa los simpáticos integrantes de la orquesta.
Soy muy tolerante en cuanto a música, pero el hip hop no es uno de mis puntos fuertes, sin embargo el despliegue musical, visual, artístico de Guanaco es digno de resaltar. Apoyado de banda en vivo (y no de simples pistas) bailarines y coristas, la fiesta hip hop tuvo su maestro de ceremonias perfecto. Este artista ambateño se ha convertido en un referente y lo bueno es que no se queda en una pose de “estrella” por todo lo que ha aportado al género, sino que cada show evoluciona. Magnifica su presentación. Era hora de lo que todos esperaban.
Panteón Rococó desde 1995 ha ido adquiriendo fuerza con los años, y una vez que esa energía acumulada se desata en el escenario es imposible no sentirse arrollado por un vendaval de fuerza latin ska 3rd wave. Estos mexicanos pueden hacerte saltar durante horas, quienes gustan del Ska se hallaban extasiados y quienes solo querían verlos por curiosidad saltaban más alto aun. El Dr. Shenka había llegado a reclamar vítores y estas no pararon durante sus casi dos horas de música. Missael Oseguera el saxofonista es otro frontman que no para de moverse y arrancar gritos en el sector femenino de la audiencia, su carácter pone un punto más a la actuación. Al finalizar su show con su éxito ‘La carencia’ más de uno mencionó haber vivido el máxime en presentaciones acaecidas en el escenario del Quitofest.
Otro año, otro festival. Reflexiones: la requisa en la entrada casi raya en lo absurdo (no he visto algo así en ningún otro festival aquí o fuera del país), el escenario y la infraestructura tiene un punto a favor, estuvo espectacular, hubo más gente de la que esperaba a pesar de que el cartel se sugería poco llamativo, y la organización al parecer ha pulido algunos detalles, espero que siga mejorando.
Ultramotora radio on line, estuvo presente con un despliegue que nos deja satisfacción por lo cumplido. Gracias a todos los compañeros que dieron una mano y que estuvieron presentes cubriendo el evento, ellos saben quiénes son.
Esperemos que la audiencia siga colaborando por hacer cada vez más grande este festival y nos de la satisfacción de ir no solo porque es el “único” de esta magnitud que tiene el país, sino que de verdad lo que veamos allí sea simplemente inolvidable.
Por: El Musikologo / Foto: Darío Granja
GONDWANA: El complemento perfecto
septiembre 11, 2009 por Vanessa Bonilla
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Se divisaba la llegada de grupos de jóvenes y autos al Teleférico de Quito, ese era el preámbulo que se vivía en el concierto Reggae Funky Fiesta que tenía como invitada a la banda chilena Gondwana junto a agrupaciones ecuatorianas ya consagradas como Alma Rasta y Guerrilla Clika y una banda relativamente nueva: Spiritual Lyric Sound.
De verde, amarillo y rojo eran los accesorios que pintaban e identificaban a una cultura juvenil que ha ido creciendo y calando con sus ideales en jóvenes de todas las edades que hacían una fila inmensa que cubría la cuesta al Teleférico.
Al entrar ya se escuchaban los sonidos de Spiritual Lyric Sound, banda que contó con un buen show: líricas penetrantes que permitían ir interactuando con la gente que los acogió; sonidos reggae, dance hall, con un toque hip-hop y con un carácter propio y moderno dio apertura al show que se venía para largo.
En seguida llegaron Alma Rasta con un aire de reggae, roots y mucho amor, que llenó el espacio de buena vibra. El público coreo y bailó sus temas, que van desde un contenido social hasta las experiencias del día a día. Con un sonido mucho más maduro y condensado que permitió que el show siga fluyendo.
Vino el turno de los Guerrilla Clika, que empezaron a funkear, con un público reggae. A pesar de que en un inicio muchos se desubicaron con el estilo de los Guerrilla, la agrupación tocó con una puesta en escena que gracias a los años se ha solidificado. Al final cerraron el show con Andrea, una chica de Guayaquil que hizo el deleite del público, bailando y enseñando sus habilidades con el aro.
La gente empezó a corear: Gondwana, Gondwana, Gondwana, luego de esperar por poco tiempo salió la banda con Maxi Vargas a la cabeza, quien ha generado una renovación en la banda y de seguro nuevos adeptos debido a su carisma y voz.
Algo importante a destacar era que muchas de las personas que se encontraban en el concierto por primera vez escuchaban a las bandas nacionales, ya que iban por Gondwana, que con su último disco “Resiliente” han logrado vincularse a un target más comercial. El abrir puertas para que otras personas conozcan el trabajo musical local es un acto de madurez e interés para que la escena musical siga creciendo.
Gondwana avizoró que el show de ese día seria completo y que cumplirían todas las peticiones de la gente haciendo un recorrido por toda su carrera musical. Todas las personas asistentes corearon algunas o todas las canciones. Se bailó hasta las 1:30 y el espectáculo concluyó.
Nota: Cabe destacar la notable intervención de la organización que se preocupó de todos los detalles, efectuando un show sin percances, con un sonido impecable y respeto a las bandas y público.
Por: Vanessa Bonilla / Fotos cortesía: www.gondwana.cl
ROCK N’ QUITO: El concierto que no llego a ser.
septiembre 6, 2009 por Dario Granja
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Cuando en un evento la organización toma un protagonismo mayor al que merece puede ser por dos factores: a) su trabajo sobresalió en niveles técnicos y logísticos o; b) su gestión resulto, por decirlo menos, vergonzosa. En Rock N’ Quito lo que primo fue la segunda opción. Cualquier intento de los artistas, tanto nacionales como argentinos, que se presentaron el sábado 01 de Agosto de brindar un buen show se vio desdibujado por un sonido que no cubría los requerimientos básicos para la Plaza de Toros. La saturación y la falta de retorno para las bandas fue el común denominador de todos los actos de la noche.
El preámbulo del evento ya vislumbraba algo desalentador. ¿Quién hubiera pensado que Attaque 77, referente del punk rock latinoamericano con más de 22 años de carrera tendría tan poca convocatorio en la capital?, aquello sin embargo no sería la primera ni única sorpresa con la que tanto público como artistas se encontrarían. Cerca de las 7 y media de la noche, el primer quiebre a nivel de cartel se producía. Mientras Biorn Borg intentaba realizar la prueba de sonido, que inicialmente fue planificada a las 4 de la tarde pero no se la realizó hasta entrada las 7 de la noche, la agrupación quiteña se encontró con una realidad infame: se incumplió con el rider técnico provisto por la banda y las condiciones que la empresa Audio Express brindaba para el sonido externo eran precarias. Ese motivo sumado al maltrato que recibieron y la inexistencia de alguien de la producción del evento que les dé una explicación, dio como resultado el anuncio de la desvinculación de Biorn Borg y Sal y Mileto del evento. Igor Icaza baterista de la agrupación Sal y Mileto comento que la organización no cumplió con los requisitos del grupo, por ejemplo no se respeto la cláusula del contrato que señalaba que debía de existir una sobretarima para la batería.
Cerca de las 8 de la noche la agrupación de Macas, Ayawaska, subió al escenario. Con una audiencia de 800 espectadores, cantidad de público que variaría en poco número a lo largo de todo el evento, la banda de ska punk brindo un show enérgico pero lleno de desperfectos técnicos.
Hammer la primera banda argentina en presentarse soporto de todo, nunca tuvieron un monitoreo adecuado lo cual mantuvo tensa a la agrupación durante todo su recital, cerca del final de su intervención catalogarían a su partición como una tortura. Ya abajo del escenario la indignación de ellos se hizo evidente: recorrieron miles de kilómetros para un show que estuvo por debajo de toda expectativa.
El ambiente general en el público en ese instante era de duda, los rumores corrían por todas partes ¿Van a tocar Todos tus Muertos y Attaque 77?, afuera de la plaza muchas personas se acercaban a la boletería a pedir que les regresen su dinero, otros aprovechaban para comprar las entradas a un precio muy inferior al original.
Mientras en el escenario se realizaban algunos cambios del backline para la presentación de Todos tus Muertos, la barrera que separaba Arena con VIP, se vio varias veces derribada; a su vez el público de general pedía que los dejen pasar a arena.
Durante la presentación de Todos Tus Muertos el sonido mejoro, más la saturación que ahora existía impidió apreciar de una forma adecuada a la banda liderada por Pablo Molina. Un show dinámico, en donde se vio la puesta en escena de un Pablo Molina lleno de energía: contorsiones, saltos y alguna que otra acrobacia, concluyeron con un adecuado show en donde Todos Tus Muertos remarco su trayectoria y presento algunos temas que pertenecerán a su próximo trabajo discográfico llamado “Crisis Mundial”.
Al momento en que el ahora devenido trío argentino subió al escenario, el tema con el que decidieron arrancar su recital fue Ángeles caídos, durante toda esta canción y muy pesar de toda la fanaticada no se pudo escuchar la voz de Mariano Martínez. Durante los primeros temas los problemas de sonido no faltaron, el bajo no sonaba tanto dentro del escenario como fuera de él, se vio a Luciano Scaglione enfadado. Luego de “arreglar” aquel problema el show continuo sin mayor dificultad, Attaque 77 recorrió un setlist con temas de toda su carrera. La buena onda y la entrega a su público siempre estuvieron vigentes, el sonido como algo imperante fue defectuoso, pero la puesta en escena del trío bonaerense fue simple pero perfecta.
Como resultado final queda un concierto donde la falta de organización de Milton Bolaños y Francisco Domínguez junto con la co-producción de El Perro producciones de Argentina opaco lo que pudo ser una gran noche llena de rock y energía.
Por: Darío Granja
CAFE TACVBA: Cobertura 20 años 20 ciudades
septiembre 6, 2009 por Vanessa Bonilla
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Café Tacvba es una banda que ha entendido el mercado sin prostituir sus creencias, su música. Nunca se han encasillado en ritmos o en modas. Han hecho música y lo que han querido. Mezclando ritmos mexicanos con rock, punk, chilanga; lo electrónico, la salsa, el hip-hop y el bolero iban innovando sin querer una escena mexicana que se encontraba en crecimiento.
La mayoría de sus discos han contenido 4 o 5 singles que han sido hits en todas las emisoras de muchos de los países que hoy formamos parte de su gira. Sus vídeos nada convencionales y muy creativos marcan una historia que ha sido contada con versatilidad, describiendo cada una de sus influencias musicales, visuales y de su cultura mexicana, como ellos la entienden y la miran en su entorno. Y que al final logran representarla en un juego simbólico de apropiación colectiva.
Esta banda escribe gran parte de la vida de muchas personas que los han encontrado en soundtracks, tributos, colaboraciones, en festivales, en el mtv unplugged y que han vivido con ellos sus cambios de estilo, nombre y look.
En esta ocasión su llegada nos trajo el festejo de dos décadas de hacer música con un titulo de 20/20 que no era mas que tratar de explicar sus 20 años de carrera musical y la visita a 20 ciudades entre ellas: Quito. La elección de esas 20 ciudades seguro les fue muy difícil ya que sus presentaciones han sido aplaudidas en todo el planeta y tal ves recibieron hasta una mejor taquilla que la nuestra pero eso demuestra que el cariño que trasmiten los quiteños caló muy fuerte en cada uno de ellos. A pesar de que ya nos visitaron el año anterior con un concierto igual de bueno que duró dos horas y media. Éste quedo para la historia.
20 años que han pasado como si nada y que se recorrieron en 3 horas, en una mezcla de recuerdos, vida y el futuro. Un show impecable con luces DIM e imágenes bien logradas en un principio monocromática y que luego empezaron a cambiar a una exacerbación llena de color.
Su música es el punto de partida de una identificación en común que ya forma parte de un imaginario sonoro con canciones como Eres, María, El baile y el salón, el puñal, Ingrata, la chilanga banda que fueron temas que atrajeron a muchos a ir por primera vez a una presentación de los Tacvbos y es así como se pudo encontrar diversos grupos juveniles que convergieron en un espacio de celebración y algarabía.
Y como siempre no podían faltar los asiduos fans que disfrutaron con Encantamiento inútil, el trópico de cáncer, el borrego, alármala de tos, y la coreografía del cover de Los tres, un espectáculo lleno de sorpresas e improvisaciones hace de sus visitas a nuestro país un evento al que obligadamente hay que presenciar.
NOTA: 20/20 es un concierto que recorre América Latina, Estados Unidos y Europa y como parte del aniversario habrá un libro de fotografía y entrevistas y se filmara el documental ¡párpados azules!
Por: Vanessa Bonilla / Fotos: Darío Granja
SUDAKAYA: Terminal Europa – Impresionando en escenarios al otro lado del océano
septiembre 4, 2009 por Plan Arteria
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276 personas en un café cultural de una ciudad al sur de Alemania, Karlsruhe. Radio Oriente, nombre de dicho lugar en honor a la emisora revolucionaria del Che, nunca había estado tan lleno, menos aún en un miércoles nublado como este.
Los muchachos de la intercultural Banda Ciudad Radial (conformada por un Alemán, un Mexicano, un Panameño y un Quiteño) bajan del escenario, también emocionados de por fin ver a la banda de Reggae ecuatoriano de la que tanto han escuchado.
Entre aplausos y gritos empieza “Parábola” con un saludo a los muchos latinos que se congregaban ese momento para cantar y bailar al ritmo de los sudakas. Con “Me opongo” entran en confianza con el público los 9 músicos, quienes momentos antes, ansiosos de tocar, subieron al reducido escenario más que puntuales, mirando como los ecuatorianos coreamos con ellos el “ay, ayayay, cuánto dolor…”
“El mejor público de Alemania” me dice Juan Diego (tecladista) después del concierto, mientras me señala con la mirada algunos de sus compañeros rodeados de chicas, hablando en inglés de dónde es el “after-party” y regalando firmas. Y no podía ser de otra manera, pues la banda Ambato-quiteña se lució por completo. La combinación de temas nuevos como “Escucha lo que digo” o “Salgo”, que pusieron a bailar tanto a alemanes como a latinoamericanos, con las “viejitas” como “Para mi gente” y “Santita”, que todos cantamos, fue la receta perfecta. Acomodados como se pudo, pegaditos al vecino, parados en las gradas sacando la cabeza y sudando, lo disfrutamos todos muchísimo. Tanto que luego de “Dubby war”, la presentación incluido solo de cada integrante y el anuncio de su despedida, el público los convenció y tocaron 3 canciones más.
Terminaron con “La ciudad tiembla”, un montón de aplausos, la gente más que satisfecha, a pesar de quedarse son las ganas de la “Supergirla” (entre otras) y unos cuantos discos vendidos. Al día siguiente nos despedimos, yo recordándoles que mi casa es su casa y que como dijo el dueño del local:”Tienen que volver el próximo año”. Les esperamos.
Por: Cristina Grijalva / Fotos: Claudia Muñoz









